Los próximos cuatro años de Bush
La reelección de George Bush como presidente de Estados Unidos despierta una serie de dudas para el mundo de los negocios y la economía que pueden impactar en los mercados y en el crecimiento económico. Pero también enciende la alarma sobre las relaciones que, a partir de ahora, mantendrá la primera potencia del mundo con el Viejo Continente y, sobre todo, con tres países –Francia, Alemania y España- que, a raíz de la guerra de Irak, han mantenido tensas relaciones con Estados Unidos. Los expertos consultados por Universia-Knowledge@Wharton consideran que, desde un punto de vista económico, la política de reducción de impuestos de Bush, unida a las guerras de Irak y Afganistán podrán presionar hacia abajo la economía. Además, las relaciones con Europa continuarán siendo tirantes y necesitarán tiempo para recuperar una tónica de normalidad.
Con el nuevo respaldo electoral, Bush podrá ahora llevar a cabo su agenda económica que, además de las reducciones de impuestos, incluye una menor regulación de los negocios, pocos incentivos al comercio y la privatización de una parte de la Seguridad Social.
Respecto al modelo de liderazgo, Bush seguirá siendo un líder de decisiones rápidas y resueltas, señala Michael Useem, profesor de Gestión de Wharton. “Ahora que Bush es el claro ganador, perseguirá un estilo de toma de decisiones que ya ha demostrado en su primer mandato y que consiste en aceptar los consejos de sus asesores cercanos, escuchar a su círculo personal y, después, no vacilar, salvar las diferencias y tomar una decisión”.
El presidente toma decisiones rápidas y no duda de sus posiciones, insiste Ussem, precisando que los críticos de Bush le acusan de tener un círculo de asesores demasiado pequeño, que no le permite tener una visión amplia de los hechos sobre los que toma decisiones. El fallido candidato demócrata a la presidencia, el senador John Kerry, que fue criticado por los bandazos de su discurso, está más dispuesto a recibir distintos puntos de vista, señala Useem.
A pesar de que durante la campaña Kerry criticó a Bush, calificándolo como un líder arrogante, el presidente es poco proclive a cambiar su manera de dirigir, sugiere Useem. “Todas las personas son capaces de evolucionar, ser más complejo y adaptarse a los tiempos, pero el estilo básico de Bush, como el de Kerry, está muy fijado. En esta elección en particular, lo que ves es lo que hay”.
“Bush ha sabido transmitir la idea de la falta de solidez de Kerry, ha incidido en los bandazos del candidato demócrata. Así, él se ha erigido como un líder sólido ante la incertidumbre que atraviesa Estados Unidos, por el terrorismo internacional y la guerra de Irak”, señala Santiago Álvarez de Mon, profesor de Liderazgo de la escuela de negocios IESE.
El voto de la bolsa
El mercado de valores reaccionó a la victoria de Bush con un rally de subidas, especialmente desde que muchos analistas señalaron la posibilidad de que el resultado definitivo de la votación no se conociera hasta días después e, incluso, semanas. “La victoria de Bush es mejor para los mercados para el corto plazo”, afirma Jeremy Siegel, profesor de Finanzas de Wharton, que también puntualiza que, en el largo plazo, los mercados reaccionan mejor bajo un mandato demócrata que republicano.
“Con mayoría de republicanos en el Senado y en el Congreso, una de las prioridades de Bush será aplicar un recorte constante de impuestos, de modo que los demócratas no consigan deshacerlo con una victoria electoral en 2008”, continúa Siegel, “esto será una lucha, por supuesto, ya que elevará todavía más nuestro déficit, que actualmente es enorme”.
Durante la campaña, los dos candidatos hicieron todo lo posible por no abordar una discusión sobre los problemas de financiación de la Sanidad, que Siegel denomina como “la tercera vía de la política”. “Ni uno ni otro quiso tocar ese aspecto”, apunta Siegel. “Sabemos que el envejecimiento de la población va a generar enormes cargas para llevar a cabo el ajuste necesario que se debe aplicar entre la edad y la jubilación”. Además, Siegel precisa que es probable incluir programas para elevar las cuentas de los ahorros privados.
Bush también tendrá un gran impacto en la economía con la elección del nuevo presidente de la Reserva Federal, que sustituirá a Alan Greenspan cuando concluya su quinto y definitivo mandato en enero de 2006. Siegel destaca “que el reto más importante que deberá abordar Bush es la elección del próximo presidente de la Fed”. Siegel cita dos nombres como posibles candidatos Martin Feldstein, profesor de Economía de la universidad de Harvard y presidente de la Oficina Nacional de Investigación Económica (National Bureau of Economic Research); y Ben Bernanke, director del departamento de Economía en la universidad de Princeton, editor de la revista American Economic Review y director del Programa Monetario en el National Bureau of Economic Review. Siegel sugiere que Greenspan pondrá en marcha una comisión que abrirá un intenso debate sobre Sanidad y Seguridad Social. “Los políticos está claro que no pueden hacerlo”.
Mientras tanto, según el profesor de Finanzas de Wharton Richard Herring, si el resto del mundo pudiera votar, probablemente habría elegido a Kerry. Pero esto no significa que los inversores internacionales hubieran manifestado su respaldo a la victoria de Bush comprando títulos estadounidenses y presionando al alza el dólar en los mercados internacionales, añade.
“Aunque esta elección se está definiendo como trascendental, no creo que cambien muchas cosas en el corto plazo. Los padres de la constitución la diseñaron intentando que no se pudieran producir grandes cambios en política”, señala Herring.
Dura noticia para Europa
Los expertos coinciden en señalar que, fuera de Estados Unidos, Kerry contaba con un respaldo mayor que Bush. Especialmente en Europa, donde el respaldo de la guerra y las políticas conservadoras de Bush son muy criticadas por gran parte de la población. En España, el ex presidente del Gobierno José María Aznar fue muy criticado por su apoyo a la intervención estadounidense y, en gran parte, esta postura condicionó que su partido perdiera las elecciones generales el pasado 14 de marzo. El nuevo presidente, el socialista José Luis Rodríguez Zapatero, retiró las tropas españolas de Irak, abriendo una brecha en las relaciones con la primera potencia del mundo que terminó por ensancharse con la ausencia de tropas estadounidenses en el clásico desfile de las Fuerzas Armadas el pasado 12 de octubre en Madrid y la ausencia del embajador de Estados Unidos al acto.
“A corto plazo, la elección de Bush no va a ayudar a los países que han manifestado su oposición el Ejecutivo estadounidense, porque los norteamericanos no olvidarán tan fácilmente” señala el profesor Álvarez de Mon, que también advierte sobre los negativos efectos que estas diferencias pueden tener en las inversiones españolas en Latinoamérica. “Tenemos muchos intereses en la región, donde Estados Unidos también es un referente”.
En su opinión, el nuevo Gobierno español ha actuado con demasiada rapidez y sin meditar el alcance de sus actos y de la postura que estaba tomando. “En política internacional los bandazos hay que darlos con mucho cuidado”, advierte.
Tras la victoria de Rodríguez Zapatero, la política internacional española se orientó a acercar posiciones con Francia y Alemania, las dos potencias económicas de Europa, junto con Reino Unido. A diferencia de los británicos, estos dos países se han opuesto a la línea marcada por Bush, en concreto, a la guerra de Irak. “No es lo mismo formar parte del eje franco-alemán cuando la caída del muro del Berlín que en estos momentos, cuando tanto Schröder (presidente alemán) como Chirac (presidente francés) atraviesan problemas de prestigio dentro y fuera de sus fronteras”, reflexiona Álvarez de Mon.
Estos dos países atraviesan serios problemas internos que han herido su imagen de motores económicos imbatibles. “Alemania no puede soportar un modelo económico que se remonta a 1945 ni Francia continuar con una política donde el Estados está presente en todo”, destaca el profesor de IESE, que critica la falta de decisión de los dos presidentes para abordar sus problemas internos y se pregunta, en consecuencia, si se pude confiar en ellos como socios. Especialmente, ante los retos a los que se enfrenta Europa.
“El Viejo Continente tiene ante sí gravísimos problemas y no parece que haya un liderazgo capaz de asumirlos. Estos retos abordan desde la política agrícola hasta la futura incorporación de Turquía a la Unión Europea, la competencia de China e India o el terrorismo islámico. No veo una Europa que piense en Europa. Los temas internacionales cada vez ocupan menos espacio en los periódicos, la gente sólo se preocupa por los problemas locales. Lo único común es el euro”.
Malas noticias para el déficit
Según el profesor de finanzas de Wharton Nicholas S. Souleles, el impacto más inmediato de Bush en los negocios y la economía serán en el área de Política Fiscal. Al igual que Siegel, señala que es muy probable que Bush insista en su política de recorte de impuestos, que se fijan ahora para expirar en 2010. Si Bush lleva a cabo estas acciones, el déficit puede superar los 2,3 billones de dólares previstos en la próxima década. Esta previsión ha sido elaborada por la Oficina de Presupuestos del Congreso (Congressional Budget Office, CBO) y se basan en la ley actual, observa Souleles. El CBO, sin embargo, ha hecho unas previsiones alternativas mostrando que si los recortes de impuestos son continuos, el déficit puede crecer por encima de los 4,5 billones de dólares en 10 años.
Del mismo modo, la victoria de Bush facilita que la guerra de Irak persista, y continúe generando más gastos que si Kerry hubiera sido elegido. En 2004, la guerra de Afganistán e Irak tuvo un coste aproximado de 115.000 millones de dólares. Las previsiones alternativas el CBO estima que si no existiera el coste de estos dos conflictos, el déficit de 2,3 billones de dólares se recortaría hasta 0,9 billones en 10 años.
Con todo, si Kerry hubiera ganado, muchos de los ahorros generados por la expiración de los recortes de impuestos se habrían destinado a financiar otras iniciativas, que incluyen la Sanidad, señala Souleles. Y añade que, aunque Kerry fue crítico con la guerra de Irak, no se sabe qué margen de tiempo habría necesitado para retirar las tropas estadounidenses. “En cualquier caso, la situación del presupuesto habría sido extremadamente severa. Los dos candidatos señalaron que intentarían recortar el déficit a la mitad, pero no quedó claro cómo lo iban a hacer”. Souleles considera que el nivel de los déficits presupuestarios proyectados puede ahogar la inversión empresarial, erosionando el crecimiento económico.
Buenas noticias para el empleo
Para el empleo, el profesor de Gestión de Wharton Peter Cappelli dice que la victoria de Bush puede resultar muy beneficiosa. “La primera cosa que la nueva administración puede hacer es crear una atmósfera que anime a las compañías a incentivar las contrataciones. La inestabilidad genera nerviosismo en general. Un cambio en el Ejecutivo suele despertar intranquilidad entre la comunidad empresarial, dice Cappelli.
En general, los empleadores apoyaban a Bush, añade. “Probablemente, y de manera acertada, ellos sentían que la administración Kerry iba a modificar la regulación, proteger más a los trabajadores, poner mayores trabas a los recortes de plantilla y hacer más difícil la gestión de este aspecto a las compañías”.
Según Ravi Aron, profesor de Gestión de la Información y las Operaciones, el presidente Bush será más abierto con el libre comercio internacional, incluyendo el movimiento de trabajadores. "Bush ha defendido la externalización”, dice Aron, quien argumenta que la migración del trabajo no destruye empleo, pero lo redistribuye.
Bush es probable que continúe siendo presionado por los demócratas en el Congreso por su política de externalización y por las medidas del librecambio -incluyendo la aprobación de las visas para los altos ejecutivos de multinacionales, agrega Aron. "Intentarán pintarlo como un defensor de liga de los grandes negocios." De hecho, Aron dice que Kerry tiene un destacado currículo como libre-comerciante, incluyendo su ayuda para el acuerdo de libre cambio norteamericano (North American Free Trade Agreement), aunque se refiere al Senador de Carolina del Norte John Edwards de Carolina, compañero de Kerry, como "un populista espeso y proteccionista."
Según Aron, un desafío mayor que la deslocalización será el enfrentamiento con otros países, incluyendo Japón y Europa, que subvencionan las industrias domésticas. Él predice que será difícil para el presidente conseguir la cooperación necesaria para abrir los mercados emergentes si los Estados Unidos toleran políticas proteccionistas en otras partes del mundo.
17 de noviembre de 2004
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