Los bancos globales identifican oportunidades en las economías emergentes
A medida que las economías emergentes de Europa del Este, Latinoamérica y Asia maduran, las entidades financieras –incluyendo Citigroup, General Electric y los principales bancos europeos- están haciendo un esfuerzo por introducir la banca al por menor en países en desarrollo.
Estas entidades, tras ver el deterioro de los márgenes de beneficios en la banca europea y estadounidense, están dispuestas a asumir los riesgos asociados a operaciones minoristas en mercados nuevos, como por ejemplo las cuentas corrientes, las cuentas de ahorro o las tarjetas de crédito. Según profesores de Wharton y ejecutivos de banca, si estas iniciativas tienen éxito podrían ser el primer paso en dirección al crecimiento futuro.
La adquisición el pasado mes de DeltaBank de Rusia –además de otros holdings de la Republica Checa y de Hungría-, por parte de General Electric (GE) ilustra la nueva estrategia de la empresa para la banca minorista, basada en negocios financieros de GE relacionados con el consumo. "Cuando los países en desarrollo llegan a cierto nivel de riqueza, el cual no siempre está bien definido, la población puede aceptar una nueva serie de servicios financieros más sofisticados", añade Carol Leisenring, codirectora del Financial Institutions Center de Wharton. "Normalmente comienza con cosas básicas como cuentas corrientes y de ahorro, y poco a poco se va transformando en algo que se parece cada vez más a lo que nosotros conocemos como fondos de inversión, tarjetas de crédito y servicios de préstamo".
No obstante, Leisenring señala como las oportunidades en los mercados emergentes también tienen ciertos riesgos. Los banqueros extranjeros que tienen negocios en economías emergentes se enfrentan a sistemas reguladores que a menudo favorecen a las empresas locales. Las economías emergentes no disponen del tipo de sistema de valoración crediticia que ayuda a los bancos a evaluar el riesgo, ni los códigos avanzados de quiebra para proteger a los prestamistas en caso de incumplimiento. "El principal atractivo es que es un mercado nuevo e inmenso. Pero es necesario gestionar el riesgo adecuadamente, y esto supondrá un gran paso para la gente”.
Algunas situaciones amargas
Según el profesor de Gestión internacional de Wharton Mauro Guillen, los beneficios de los bancos en Estados Unidos y en otros países desarrollados están experimentando un escaso crecimiento como resultado de una mayor competencia y de los bajos tipos de interés. La diferencia entre los tipos de interés que el banco aplica para el ahorro y para el crédito posiblemente sea ahora inferior al uno por ciento, comenta Guillen añadiendo que, en los mercados emergentes, el margen puede variar de cuatro a diez puntos porcentuales. "Es una gran diferencia, pero también existe cierto riesgo".
Los banqueros que se introducen en mercados emergentes también se enfrentan al riesgo de inestabilidad política y económica. Una inflación galopante, que puede erosionar rápidamente la posición de los prestamistas, es muy habitual en las economías emergentes, donde "hay una gran crisis financiera cada cinco o diez años", comenta Guillen. "Siempre que pasa algo así, no está muy claro quien va a ganar, si los prestamistas o los acreedores. Es cierto que los prestamistas han tenido varias experiencias amargas”.
Robert Rendine, vicepresidente de comunicación global de la división financiera de consumo de GE, que posee 106.000 millones de dólares en activos en 39 países, afirma que la empresa tiene años de experiencia facilitando créditos al consumo y créditos empresariales en el extranjero. "Introducirse en la banca al por menor es una decisión nueva y estratégica, pero trabajar en mercados emergentes no es nada nuevo". GE es selectiva a la hora de elegir dónde hacer negocios –añade-, y planifica sus operaciones en cada país para aprovecharse de las condiciones locales y para desarrollar los conocimientos sobre el mercado que ha adquirido en otros negocios. "No somos nuevos en esto”.
El profesor de Finanzas de Wharton Richard Herring, codirector del Wharton Financial Institutions Center, recuerda que GE no ha dejado escapar sus prometedoras adquisiciones financieras en Asia y Europa del Este. "Tiene buen ojo para decidir cuándo introducirse en un mercado. Ha firmado contratos estupendos”.
Herring añade que GE ha sido "oportunista" al hacerse cargo por todo el mundo de préstamos no relacionados con operaciones. "Con frecuencia se ve inmersa en el negocio de resolver deudas problemáticas, lo cual le proporciona una idea muy clara de cómo son las carteras de créditos al por menor de los consumidores. También parece ser cierto que se aprenden muchas lecciones al tener que gestionar situaciones como ésa en mercados emergentes que se pueden trasladar de un país a otro".
Mientras, Citigroup también está empezando a realizar operaciones relacionadas con el consumo en el extranjero. Deryck Maughan, presidente y jefe ejecutivo de Citigroup International, informaba a los analistas este verano que su empresa, que lleva trabajando activamente en la banca global durante más de un siglo, espera realizar nuevas inversiones en operaciones bancarias tanto en economías emergentes como en economías orientadas hacia el crecimiento económico. China, India, Rusia y Turquía eran considerados atractivos mercados emergentes, mientras que Brasil, India, Corea, México y Polonia se identificaban como economías en crecimiento.
Maughan apuntaba que Estados Unidos ahora supone el 62% del negocio total de Citigroup, aunque espera que dicho porcentaje baje hasta el 50% en los próximos años debido al creciente negocio internacional. "Las oportunidades más atractivas están en los servicios financieros al consumidor”.
Tal y como explica Maughan, se espera que en Estados Unidos el número de hogares que “despiertan el interés de los bancos”, esto es, aquellos cuya renta disponible supere los 10.000 dólares al año, pase de 112 a 122 millones antes de 2008. A nivel mundial se espera que el número de hogares “interesantes” para los bancos crezca de 349 a 415 millones durante ese mismo periodo. "Una oportunidad como ésta aparece una vez en la vida”, explicaba a los analistas.
Según Herring, la amplia experiencia de Citigroup en el extranjero la sitúa en un buen lugar en el actual panorama de liberalización financiera global que daba comienzo a finales de los 80. "La franquicia Citigroup fue creada a comienzos del siglo XX en un momento en que los países estaban más abiertos de lo que estarían posteriormente entre 1930 y 1970. Citigroup tuvo el coraje de introducirse en el negocio y también la capacidad suficiente para sobrevivir en los malos y en los buenos tiempos”.
Herring señala que la llegada de una eficiente banca al por menor, ofreciendo nuevos créditos y otros servicios financieros, puede contribuir al crecimiento de una economía en desarrollo haciendo que el mercado crezca más rápido.
Leve competencia nacional
Además de Citigroup y GE, HSBC Group y otros bancos europeos están probando estrategias para mercados emergentes, explica Adrian Tschoegl, profesor asociado de Gestión de Wharton. Los bancos de los países desarrollados –señala-, tienen poca competencia nacional en los mercados emergentes y han aprendido a operar eficientemente en sus altamente competitivos mercados. Los bancos que operan en diferentes países también son capaces de coger ideas que funcionan en un país y ponerlas en marcha en otro mercado en desarrollo.
"Puedes tener éxito simplemente siendo el que introduzca un nuevo término contractual o un nuevo modo de hacer las cosas", añade. "Has toreado en plazas de primera, así que en cuanto a procesos seguramente seas un experto". Además, los competidores domésticos de Asia y Latinoamérica siguen siendo débiles después de varios años de protección gubernamental. "El mercado no los ha obligado a ser tan competitivos". Tschoegl explica que Europa del Este es especialmente atractiva para la banca de Estados Unidos y de Europa, ya que la competencia local es escasa después de varias generaciones de comunismo.
Para Leisenring China también es un país atractivo. "A muchas instituciones financieras se les hace la boca agua mirando el tamaño del mercado en China". India es otro mercado objetivo, añade Leisenring, señalando que sus lazos históricos con el Reino Unido posiblemente hagan que su sistema legal sea más accesible para la banca extranjera. "En algunos países asiáticos, y China está entre ellos, la estructura legal puede ser muy diferente o incluso inexistente".
La banca minorista constituye un modo para que las empresas financieras consigan cuotas de mercado adicionales en países en los que también podrían vender fondos de inversión u otros servicios. "Estos países están creciendo rápidamente y posiblemente seguirán el mismo patrón que nosotros tenemos, con una demanda cada vez mayor de servicios bancarios", continúa Leisenring añadiendo, no obstante, que los mercados emergentes podrían evitar algunas etapas de la trayectoria financiera de Estados Unidos. "Por ejemplo, podrían esquivar todo el proceso las cuentas de ahorro con cheques físicos y empezar a hacerlo todo electrónicamente."
Con el tiempo, predice Tschoegl, los bancos globales dejarán de estar interesados en las economías emergentes que ahora intentan conquistar. La competencia local –añade-, saldrá a la luz, posiblemente a partir de empleados locales contratados por Citigroup, GE u otros bancos internacionales. "Ellos mismos se dirán He estado trabajando para GE durante 10 años. Conozco el negocio. Pongamos algo en marcha. Y muy pronto habrá competidores locales que puedan ofrecer el mismo producto, operen con algo más de eficiencia y además no tengan que rendir cuentas a la oficina central”.
La llegada de la banca internacional de hecho ayuda a que los bancos locales se hagan más fuertes a largo plazo, añade Tschoegl. Los competidores globales mejoran las condiciones bancarias para los prestamistas en los mercados emergentes al establecer nuevas estructuras, como las oficinas de crédito, estrictos procedimientos a seguir en caso de quiebra o nuevos modos de hacer inscripciones colaterales. "Así es más fácil que las empresas locales nazcan y crezcan".
Hace años, añade Tschoegl, las empresas financieras internacionales vendían operaciones a empleados de países en desarrollo porque ya no obtenían los beneficios a los que estaban acostumbrados. Además –añade-, los problemas en casa pueden causar que la banca internacional abandone operaciones en países remotos y las deje en las manos de los bancos locales. "Se trata de una oportunidad que se puede explotar unos 5 o 10 años".
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