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Aumentan las perspectivas de inversión en Latinoamérica

Los inversores que están a la espera de la próxima gran oportunidad suelen ver a Latinoamérica bien como una región de inmensas oportunidades o bien de enormes obstáculos. Durante los últimos años han dominado los obstáculos; entre las preocupaciones más habituales se encuentran los problemas políticos y económicos que afligen a Argentina y Venezuela.

Si tomamos en cuenta las opiniones manifestadas por ejecutivos financieros de Latinoamérica durante los debates del IV Latin American Regional Alumni Meeting, celebrado en Miami, en la región se está empezando a percibir una mayor estabilidad. Los mercados de valores al alza, la mayor fortaleza de las divisas y -quizá lo más importante-, los primeros indicios de actividad en el mundo de las fusiones y adquisiciones estadounidenses, son los primeros indicadores de que, durante los próximos dos o tres años, en Latinoamérica habrá más oportunidades de inversión que obstáculos. Y si aumentan las inversiones en Latinoamérica –tal y como predicen los expertos-, entonces las inversiones de los latinoamericanos podrían atraer a más gestores de carteras y habría enormes oportunidades de crecimiento.

Efectivamente, en los últimos años ha habido muy poco con lo que atraer a los inversores hacia la región. Mientras en 2002 el crecimiento económico mundial se mantenía alrededor del 3% -y es probable que también este año se aproxime a dicha cifra, como resultado de una extraordinaria y lenta recuperación económica global-, el año pasado Latinoamérica experimentaba tasas de crecimiento negativas, las peores cifras en veinte años.

En 2002 la inversión directa en Latinoamérica pasaba de 84.000 millones de dólares a 56.700, una caída del 33%, el tercer descenso anual consecutivo. En opinión de Jerry Haar -director del Inter-American Business and Labor Program del Programa North-South de la Universidad de Miami-, entre los motivos del descenso de la inversión directa se encuentra la tremenda caída del precio de las acciones de muchas multinacionales, la recesión que provocó que la demanda de importaciones de Estados Unidos disminuyese, el menor número de empresas que cotizan en Bolsa con opciones de ser privatizadas y una creciente aversión al riesgo como consecuencia de las crisis en Argentina, Uruguay y Venezuela.

Hasta el momento, el panorama para este año es algo más optimista. Las predicciones señalan tasas medias de crecimiento del 1,5% para toda Latinoamérica y un 3% para Brasil, México y Chile. Si se prescinde de las predicciones para Argentina y Venezuela, entonces los datos para la región serían mucho mejores que para el resto del mundo. Es más, la creciente sensación de estabilidad en la zona ha provocado que los fondos de inversión privados con sede en Estados Unidos –como JP Morgan Partners Latin American Fund, HSBC Holdings y Southern Cross-, decidan tirarse a la piscina en busca de posibles adquisiciones o inversiones, decía Haar.

Stormy Byorum, jefe ejecutivo de Cori Investment Advisors –una empresa de banca de inversión y asesoría de capital-riesgo especializada en el continente americano-, afirmaba que la tremenda caída experimentada en los últimos años en el volumen de capital inversor que entraba en la región ha sido la causa de la acentuada escasez de capitales entre las empresas latinoamericanas que ahora pretenden expandirse. Al mismo tiempo, hay una creciente sensación de tranquilidad entre los inversores latinoamericanos, arropados por los mercados de valores al alza y la fortaleza de las divisas en muchos de estos países. Finalmente, la capacidad de muchas empresas latinoamericanas para poner en marcha ofertas públicas sugiere a los ojos de las empresas de capital-riesgo -tanto nacionales como extranjeras-, que dispondrán de oportunidades de salida viables y que no tendrán que preocuparse demasiado por quedarse atrapados en inversiones sin liquidez.

Byorum afirmaba que las empresas de capital-riesgo que quisiesen comprometerse con las operaciones de las corporaciones podían considerar una gran variedad de activos de calidad a buenos precios. En muchas ocasiones –señalaba-, existe una prima adicional: las directivas locales han estado luchando desde hace tanto tiempo con tal carencia de capital que se han vuelto muy disciplinadas y eficientes.

Por este mismo razonamiento, en Latinoamérica las fusiones y adquisiciones deberían aumentar, en especial las procedentes de Estados Unidos, donde como Byorum señalaba, hay un creciente número de absorciones hostiles, de compradores dispuestos a pagar mayores primas y cierta tendencia al alza –no a la baja-, de las acciones de los compradores. Todos estos datos indican que los consejos de administración, desplomados por los escándalos contables que barrieron Estados Unidos los dos últimos años, han vuelto a ser más valientes, añadía Byorum.

Julio A. De Quesada, director gerente senior del Corporate and Investment Bank del Banco de México, afirmaba que México era un país representativo de las oportunidades y de los obstáculos a los que se enfrentan los inversores. Durante la pasada década México -novena mayor economía el mundo-, ha sufrido una gran transformación, pasando de ser una economía cerrada con una fuerte dependencia del petróleo a estar mucho más integrada con Estados Unidos. De hecho, Quesada sugería que cualquiera que intentase hacer predicciones sobre los resultados económicos a corto plazo de México necesitaría tan sólo echar un vistazo a la marcha de las manufacturas estadounidenses. México suele tener esos mismos resultados tres meses más tarde. Las empresas mexicanas también se están convirtiendo en una potente fuerza internacional y regional. Las empresas mexicanas no sólo están adquiriendo otras empresas en Latinoamérica, sino que en algunos casos –en particular Cemex-, han adquirido activos estadounidenses.

Con políticas fiscales y monetarias muy disciplinadas y un banco central independiente concentrado en la inflación –añadía de Quesada-, México “se ha desmarcado de los mercados emergentes”.

No obstante, México sigue siendo una democracia naciente que aún tiene muchas cosas que aprender, añadía. Es posible que Vicente Fox sea honrado, abierto y transparente, pero también políticamente ingenuo. Si a esto le añadimos un partido en la oposición que sólo sabe decir que “no”, el resultado es que muchas de las importantes reformas –fiscal, laboral, energética y burocrática-, siguen sin llevarse a cabo. México necesita un mercado local mejorado –los bancos son muy lentos a la hora de conceder préstamos a los consumidores y a los pequeños negocios-, y también inversiones en infraestructuras. Y aún existe demasiada burocracia y el gobierno es demasiado susceptible a la corrupción, explicaba De Quesada.

Al mismo tiempo que los inversores están empezando a sentir las primeras oportunidades de inversión en Latinoamérica, los gestores de carteras deberían empezar a presentir las oportunidades para orientar y asesorar a los latinoamericanos en sus propias inversiones. En opinión de Haar, Latinoamérica es el productor más prolífico del mundo de individuos extraordinariamente ricos, y en estos momentos hay 300.000 personas que disponen de 1 millón o más de dólares o más en activos para invertir. La región está produciendo millonarios a tasas cinco veces superiores a las de Estados Unidos o Europa. Como grupo, los millonarios latinoamericanos representan cerca del 3% del total de las personas más ricas del mundo, pero ostentan el 13% de su riqueza.

Pero el nuevo inversor latinoamericano es diferente al resto de sus parientes, decía Haar. Las tradicionales preferencias de inversión entre los latinoamericanos eran los productos de renta fija en dólares estadounidenses y la propiedad inmobiliaria. Las relaciones, el nombre de marca y la imagen eran determinantes a la hora de invertir el dinero. Hoy en día los inversores más jóvenes –incluso el 30% de los millonarios latinoamericanos que heredaron sus fortunas-, están teniendo más en cuenta la diversidad y los resultados que la estabilidad y las relaciones. Ahora son las materias primas, nunca antes consideradas opciones de inversión entre los latinoamericanos, las que forman parte de la agenda.

No obstante, los latinoamericanos siguen siendo muy conscientes de los problemas que de vez en cuando sacuden duramente a las economías nacionales, sugería Haar. Así, aunque estén dispuestos a ser algo más aventureros en sus inversiones, también necesitan y quieren un asesoramiento sofisticado sobre cómo proteger sus activos. Los gestores financieros con conocimientos o experiencia en propiedad inmobiliaria, planificación inmobiliaria y planificación empresarial serán muy demandados, afirmaba.


Publicado el: 27/08/2003


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