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El nuevo liderazgo de Brasil

Luiz Inácio Lula da Silva, antiguo limpia zapatos que nunca logró un certificado de educación secundaria, necesitó cuatro intentos para convertirse en Presidente de Brasil. Pero las dificultades que tuvo que librar para llegar a lo más alto no son nada en comparación con lo que se enfrenta ahora.

Profesores de Wharton y analistas especializados en economías latinoamericanas afirman que Lula –nombre con el que popularmente se le conoce-, debe encontrar la manera de prevenir que Brasil deje de pagar su deuda y evitar que la novena economía mundial siga los pasos de Argentina, el país vecino atacado por la crisis.

Dicen que da Silva, 57 años, estará a la altura de las circunstancias a pesar de los temores que muestran algunos inversores de que la elección de un primer presidente brasileño perteneciente a un partido de izquierdas pueda tener efectos catastróficos para la economía. Pero da Silva tendrá que encontrar un término medio entre su historia “del pueblo” y sus nuevas responsabilidades como presidente de la cuarta democracia más grande del mundo, una tarea que puede precisar duras decisiones económicas que probablemente no sean aprobadas por sus tradicionales aliados de la izquierda. Durante meses los mercados financieros han estado recelosos ante una posible victoria de da Silva. Como prueba de esto, simplemente observemos el real -la moneda brasileña-, que este año ha perdido el 40% de su valor frente al dólar a pesar de haber subido ligeramente desde las elecciones del 27 de octubre.

El profesor de gestión de Wharton Gerald A. McDermott afirma que los temores hacia da Silva han sido “desproporcionados”. Aunque algunos inversores estaban preocupados por la elección de da Silva, McDermott señala que “también existe otra gente en Wall Street que cree que da Silva es la persona adecuada para estos momentos”.

Walter Molano, que sigue la evolución de Latinoamérica como responsable de investigaciones para BCP Securities en Greenwich, Connecticut, dice que da Silva “es el mejor hombre que podía haber salido elegido. Sé que muchos han tenido sus recelos, pero puede que éstos fuesen debidos a lo poco que se sabía sobre él. Su retórica e historial de izquierdas, el hecho de que proceda del Partido de los Trabajadores, asustó a mucha gente. Pero creo que para los mercados es el mejor”.

La reacción de Ana Leiras -analista de política latinoamericana en Heritage Foundation en Washington y natural de Argentina-, ante el aplastante triunfo electoral de da Silva frente a José Serra -el actual ministro de sanidad-, no fue de pesimismo ni de temor. Los políticos que estaban en la extrema izquierda en los 70 y 80 se han ido posicionando en el centro durante los últimos años, explica. “Hoy en día nuestro mundo está tan integrado” con Internet, las nuevas tecnologías, el volumen de comercio, “que pocos países pueden realmente permitirse estar aislados del resto del mundo. Así, mi actitud se corresponde más con la de esperar y ver qué pasa. Puede que, si pudiesen, líderes políticos como Lula se comprometerían con temas de la redistribución de la riqueza, aumentando el presupuesto y adoptando otras medidas, pero ahora disponen de escasa capacidad de maniobra” dado el creciente reconocimiento por parte de la izquierda de que la estabilidad económica es la clave para los países en dificultades.

Según el profesor de finanzas de Wharton Armando Gomes, “las elecciones demuestran que Brasil tiene una democracia madura en la que existe una verdadera competencia política. Ahora puedes observar como el Partido de los Trabajadores se está volviendo verdaderamente importante en la política brasileña.” Gomes prevé que gracias a esa competencia habrá grandes avances. “Si Lula no hace un buen trabajo durante los próximos cuatro años, al menos la gente podrá esperar mejores cosas de los otros partidos políticos”.

Da Silva parece haber adoptado desde su elección la postura pública adecuada en lo que se refiere a temas económicos para calmar cualquier preocupación que los mercados financieros hayan podido tener respecto a su llegada al poder. “Ha sido moderado y ha manifestado que no repudiará la deuda”, comenta el profesor de finanzas de Wharton Richard Kihlstrom, que pasó varias semanas el verano pasado como profesor invitado en Getulia Vargas Foundation, una escuela de negocios de Río de Janeiro. “Ese es el tipo de cosas que buscan los inversores. Si eres un inversor extranjero y estás pensando en invertir en Brasil, no quieres perder tu inversión. Ese es un tema muy preocupante a la luz de los últimos acontecimientos en Argentina, donde los bancos españoles han tenido pérdidas increíbles como consecuencia del rechazo de su deuda”.

El peso de la deuda

De hecho, profesores de Wharton y otros expertos afirman que la deuda de Brasil es el reto más importante al que se enfrenta el presidente electo, el cual jurará el puesto en enero. El impago podría conducir a una recesión y a un caos económico.

El gobierno brasileño anunció el 31 de octubre que la deuda neta del país había alcanzado en septiembre la cifra récord de 63,9% del PIB -o 885.190 millones de reales-, aumentando un 58,1% en agosto. Durante este mismo período, el peso de la deuda bruta pasó del 77% al 84% del PIB. Casi la mitad de la deuda de Brasil está relacionada con el dólar o denominada en dólares. Se estima que al menos el 50% -y puede que incluso hasta el 65%- de la deuda del país está en manos de bancos nacionales y fondos de pensiones.

“Los mayores acreedores de esta deuda doméstica son los bancos locales, los cuáles tienen una gran lealtad hacia Serra”, comenta Molano. “Lula nunca tuvo su apoyo y no tiene lealtad alguna hacia ellos. Si Serra hubiera salido elegido se habría concentrado en ayudar a estos bancos y emitir deuda doméstica, probablemente a costa de los acreedores del exterior. Esta es una de las razones por las que me alegro de que Lula –y no Serra-, haya ganado las elecciones”.

En opinión de los entrevistados, una manera de aplazar la deuda es tomar medidas para hacer crecer la economía brasileña un 4-5% anual. Pero no es probable que Brasil pueda alcanzar tales tasas, al menos por el momento.

“En los últimos cinco ó seis meses la depreciación del real ha aumentado el peso de la deuda, y a este respecto Lula prácticamente no tiene otra opción más que implementar políticas que generen crecimiento”, explica Eiras. “Si Brasil no consigue crecer corre el gran riesgo del impago de la deuda. En agosto, el Fondo Monetario Internacional concedió a Brasil un préstamo [de 30.000 millones de dólares]que incluía toda una lista de condiciones. Muchos expertos en deuda brasileña comentan que, incluso si en estos momentos Brasil cumple todas las condiciones del Fondo Monetario Internacional, necesitaría conseguir un gran crecimiento para poder sostener el pago de la deuda”.

Dado que un crecimiento del 4% o del 5% no está ahora mismo a su alcance, han tenido lugar varias conversaciones para hacer que la deuda sea más manejable, obligando a los acreedores a aceptar un plan de reestructuración.

Otro tema importante: como recortar el gasto gubernamental. Todavía no está claro cual es el grado de compromiso de da Silva con la disciplina fiscal. Da Silva ha prometido controlar los gastos y al mismo tiempo ha prometido incrementar el gasto en educación y sanidad, subir el sueldo de los funcionarios y asegurarse de que todo el mundo en Brasil puede comer tres veces al día.

“Brasil puede reducir los gastos fiscales de dos maneras: una es inflando la economía y la otra revisando de nuevo el tipo de interés nominal”, explica McDermott de Wharton, que también es investigador en la IAE Business and Management School de Buenos Aires. “Se cree que se van a llevar a cabo las dos actuaciones. Permitir que haya la inflación no es necesariamente una mala idea porque algunos creen que el actual equipo económico del gobierno se ha pasado de la raya respecto al control de la inflación al 5% o por debajo manteniendo tipos de interés altos. La bajada de los tipos de interés puede que les permita reactivar la economía”.

Puede que los bancos no acepten de buena gana tal política, temiendo que los menores tipos de interés debiliten sus cuentas de resultados y reduzcan su rentabilidad, pero McDermott cree que llevar a cabo una medida como esa puede lograr resultados positivos sin que tenga lugar una crisis bancaria.

Molano está de acuerdo. “Ese es el mayor problema: reducir los tipos. Deberían continuar con el proceso de reformas, modernizar el código tributario” y poco más. “Da Silva y su equipo tendrán una buena oportunidad para mantener la estabilidad económica y la calma entre los inversores” si permanecen en esta línea y Lula no hace nada extremo. Si de nuevo reestablece sus lazos con los partidarios de una reforma agraria radical, entonces tendríamos que empezar a preocuparnos. Si Lula empieza a hablar retóricamente sobre la nacionalización de las empresas, a pedir la condonación de la deuda, “es sí que serían en mi opinión comentarios que me darían miedo”.

El factor del libre comercio

La economía brasileña tiene mucho potencial y sólo será posible conseguir un mayor crecimiento si el país se vuelve más receptivo ante el libre comercio, comenta Eiras, uno de los coautores del Index of Economic Freedom anual de Heritage, realizado conjuntamente con el Wall Street Journal. El índice clasifica a 161 países en base al grado de aceptación de los principios de libre mercado. Además, el crecimiento debe estar acompañado de reformas estructurales. Brasil ocupó el puesto 79 en el índice del 2002, describiéndose su economía como “básicamente no-libre”.

“Con Brasil se puede ver claramente una economía muy cerrada en términos de comercio e inversión”, comenta Eiras. “Brasil logra eludir muchas políticas anti-mercado porque es un mercado enorme. Siempre habrá inversores que consideran beneficioso ir a Brasil a pesar de su ambiente. Pero para generar el crecimiento que necesita debería reducir toda su burocracia. Tendrá que crear un ambiente mucho más favorable para los negocios, y no sólo para los inversores extranjeros sino también para los negocios locales. Tendrá que esforzarse seriamente en controlar su presupuesto fiscal. Tendrá que modernizar los impuestos. Pero, lo más importante de todo, tendrá que abrirse al comercio”.

Molano cree que el pasado de da Silva como hombre de izquierdas puede jugar en su beneficio al menos de un modo; “Las expectativas respecto a Lula son tan bajas que cualquier cosa que haga, siempre y cuando no sea una catástrofe, estará bien y será válida para los mercados. Con Serra, cualquier cosa que hubiese hecho sería considerada inadecuada. Definitivamente se trata de un juego sobre las expectativas”.

McDermott señala que el Partido de los Trabajadores tiene un buen historial en el gobierno de algunas provincias y grandes ciudades. Una de los municipios mejor gestionados es Porto Alegre, una ciudad de 3 millones de habitantes con elevados niveles de vida en relación con otras partes del país y cuyo gobierno es fiscalmente prudente.

Molano considera la elección de da Silva como “una oportunidad muy importante para que Brasil demuestre al mundo que puede cambiar el panorama político sin abandonar su modelo macroeconómico. Hemos sentido la amenaza de Lula durante los últimos 13 años. Pues ahora Lula ya está aquí. Si Lula no hace nada extremista, no hay razón para no confiar en Brasil a largo plazo. Este es un momento histórico para Brasil. Que sean o no conscientes de ello es otra historia”.

McDermott añade: “Tienen un largo camino que recorrer ya que políticamente Brasil es un lío. Hay cientos de partidos políticos. Lula no tendrá la mayoría en el Congreso; ningún partido la tiene. Para poder hacer cosas tendrá que llegar a acuerdos con la derecha. Hay mucho control sobre él. Va a serle muy difícil ejercer su autoridad unilateralmente. No sólo se ha ido más hacia posiciones centrales, sino que también existen un montón de restricciones políticas e institucionales sobre lo que puede o no puede hacer, y la gente está buscando un modelo sobre qué significa ser progresista y gobernar en Latinoamérica. En estos difíciles momentos, la pregunta es si este hombre puede ocupar su puesto y escribir otro importante capítulo en el desarrollo económico y social del país. Este es el motivo por el que todo el mundo le estará observando”.


Publicado el: 19/02/2003


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