Los bonos y el mercado salen al rescate de Latinoamérica
Aunque la recesión todavía se cierne sobre muchas economías de Lationamérica y los inversores siguen mirando a la región con recelo, hace un año Perú acudió a los mercados de capitales para refinanciar su deuda.
La oferta de bonos que obtuvo -1.400 millones de dólares-, debería dar esperanzas a otros países latinoamericanos que necesiten refinanciar su deuda, afirma Susana de la Puente, directora general de J.P. Morgan en Latinoamérica. De la Puente, junto con Carlos Brito -director de operaciones en AmBev-, y Ricardo Alvial -responsable de inversiones en Enersis– participó en una sesión sobre distintos casos de estudio en Latinoamérica.
El banco de De la Puente lideraba el grupo de bancos que suscribieron los bonos peruanos. "Perú llevaba 74 años sin acudir a los mercados de capital, y eso a pesar de haber experimentado unos resultados económicos desastrosos a mediados de los años 90", afirmaba De la Puente. En lugar de eso, el país dependía de préstamos procedentes de organizaciones multilaterales como el Banco Mundial. Pero cuando Pedro Pablo Kuczynski, un antiguo banquero de inversión que también intervino en la conferencia de Wharton, fue nombrado ministro de finanzas, él comprendió las ventajas de acudir a Wall Street. Según De la Puente, al actuar de este modo Perú consiguió reducir los gastos de su deuda en 330 millones de dólares.
Su oferta de bonos también resolvió otros problemas. El país se tenía que enfrentar a una revisión del programa de amortización de su deuda, que en su mayoría vencía en 12 años. "Se necesitaba reprogramar la deuda", dijo De la Puente, natural de Perú.
Además, la mayor parte de la deuda estaba en forma de bonos Brady, para muchos inversores considerados poco atractivos. (Los bonos Brady se emitieron como parte de una reestructuración de la deuda de los países en desarrollo promovida por Nicholas Brady, antiguo secretario del Tesoro en Estados Unidos). "A los inversores les gustaba la idea de cambiar los bonos Brady, que no son demasiado líquidos, por nuevos bonos", afirmaba De la Puente. De los 1.400 millones de dólares, 500 millones se correspondieron a capital nuevo y el resto a nuevos bonos que se intercambiaron por los antiguos bonos Brady.
Obviamente, para acudir a Wall Street un país tiene que ser capaz de transmitir a los inversores la confianza de que van a recuperar su dinero. Parte de esa confianza surge de obtener resultados económicos sólidos y de evitar cometer errores como las recientes devaluaciones en Brasil y Argentina, señalaba De la Puente.
Wall Street premia a los países que no le decepcionan, añadía, citando el caso de México, país que desde la devaluación de 1995 ha luchado para normalizar sus relaciones económicas y abrir sus mercados. "México ha logrado establecer una buena comunicación con los inversores, proporcionándoles transparencia e información consistente. Y las entradas de capital han sido bastante estables".
Desafortunadamente los países latinoamericanos, especialmente los más pequeños, también pueden ser desestabilizados por acontecimientos que escapan a su control.Tomemos como ejemplo la elección de Luiz Inacio Lula da Silva en Brasil, el país más poblado de Latinoamérica. De la Puente afirma que el origen como partido "de izquierdas y para el pueblo" del Partido de los Trabajadores de Lula pone nerviosos a muchos inversores. "Brasil tiene un gran impacto sobre el resto del mercado. Y la gran pregunta es si Brasil, bajo la presidencia de Lula, tiene la disposición y los medios necesarios para hacer frente a su deuda. Parece que Lula muestra disposición, ya que ha hecho un buen número de manifestaciones en favor del mercado. Pero, ¿tiene Brasil los medios? Nosotros creemos que sí."
Esto sólo puede beneficiar a una región donde la inversión, en especial por parte de los extranjeros, es esencial para el futuro crecimiento. El producto interior bruto de los países latinoamericanos sigue la misma marcha que las entradas de capital, señalaba De la Puente. "Se observa una mayor salida de capitales en aquellos países que han gestionado mal sus economías". Las salidas generan un círculo vicioso en que los tipos de interés aumentan, la inversión se reduce y aumenta el déficit. Esto a su vez provoca acceso al mercado aún menor y un encarecimiento de la deuda. "El ejemplo perfecto de esta situación es Argentina", afirmaba De la Puente.
"Latinoamérica es un importador neto de capital", añadía. "Las inyecciones de capital –inversión extranjera e inversión nacional– son en realidad la única solución para que haya un crecimiento constante en todos estos países. ¿Cómo se atraen las inversiones? La respuesta es generando confianza, confianza y más confianza."
La confianza del inversor depende no sólo de la gestión económica del gobierno, sino también de la existencia de empresas públicas bien gestionadas, como la brasileña AmBev -la mayor empresa de bebidas de Latinoamérica-, y la chilena Enersis –la mayor en el suministro eléctrico-. AmBev es además la quinta productora de cerveza del mundo, explicó Carlos Brito, director de operaciones de la empresa. Tiene 17.000 empleados y 52 plantas. Últimamente sus ingresos han crecido una media del 20% anual y sus beneficios antes de intereses, impuestos, depreciación y amortización el 34%.
A lo largo de sus 13 años en AmBev, Brito ha desarrollado lo que él denomina "kit empresarial de supervivencia para Sudamérica". Por encima de todo, es fundamental tener efectivo. "Hacemos todo lo que podemos para reducir costes. Tenemos que obtener todo el efectivo que sea posible gracias a las transacciones porque los mercados de crédito no están muy desarrollados en Latinoamérica". Las empresas latinoamericanas no pueden confiar en obtener préstamos con la misma facilidad que las empresas de EEUU.
Incluso cuando pueden obtener préstamos, éstos tienden a ser más caros de lo que serían para una empresa similar en Estados Unidos o en Europa. Así pues, la estructura financiera de la empresa –su nivel de endeudamiento– tiene que ser muy conservadora, afirmaba Brito. Y como cualquier otra empresa en cualquier parte del mundo, tiene que comparar constantemente sus resultados con los de otras empresas del sector y mejorar en aquellos aspectos donde sea necesario.
Uno de los ponentes en la conferencia, Ricardo Alvial, responsable de inversiones y riesgos en Enersis, también ha desarrollado sus propias normas para hacer negocios en Latinoamérica. Una empresa de servicios públicos como Enersis -señalaba Alvial-, depende del endeudamiento; su deuda está valorada en 9.200 millones de dólares. Así pues, tiene que tener acceso a los mercados de capitales. Para ello es necesario que los directivos financieros consigan buenas valoraciones financieras, así como buenas relaciones y comunicación con los inversores. "Tienes que ser consistente con los objetivos a largo plazo de tu empresa". Es más, en periodos de inestabilidad el crecimiento puede posponerse. Pero cuando una empresa decide hacer esto, debe buscar formas para mejorar su eficiencia y su productividad.
Enersis opera en Chile, Brasil, Argentina, Colombia y Perú. La valoración de sus activos en 1991 era de 600 millones de dólares, pasando en 1998a estar valorados en 16.100 millones. En 1999, Endesa -empresa eléctrica española-, compró una participación significativa de la compañía.
Por último -afirmaba Alvial-, las empresas que tengan negocios en Latinoamérica tienen que asegurarles a los inversores la clase de transparencia financiera que ofrecen en Estados Unidos y en Europa occidental las mejores empresas. Sus informes financieros tienen que proporcionar una imagen completa de sus actividades.
"No guardar documentos en el cajón, registrar todas las transacciones; ésa es la clave. Siempre intentamos reflejar exactamente lo que esté pasando en la empresa. Los inversores merecen saberlo".
Se trata de una lección que algunas empresas de Estados Unidos también deberían tener en cuenta.
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