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Debate sobre la escasez –y habilidades- de los empleados en el ámbito de la tecnología de la información (TI)

A la codificadora de sofware Soujanya Dasigi le cuesta mucho trabajo creer el último informe sobre el mercado laboral tecnológico de la Information Technology Association of América, ITAA (Asociación americana de tecnologías de la información).

 

Según dicho informe titulado “Bouncing Back: Jobs, Skills and the Continuining Demand for IT Workers”, las empresas estadounidenses sufrirán una escasez de casi 600.000 profesionales TI cualificados en los próximos 12 meses. Dasigi perdió su empleo en la empresa de software Compuware en abril de 2001 y desde entonces ha solicitado infructuosamente entre 200 y 250 empleos. Para esta residente en San José, California, la carencia de empleos en el ámbito de las tecnologías de la información y las frecuentemente desalentadoras noticias económicas sugieren que la ITAA está equivocada. “No creo que haya escasez de candidatos cualificados” dice. “No creo que esta economía vaya a cambiar a corto plazo”.

 

Con su informe “Bouncing Back”, la ITAA ha reavivado el debate sobre la oferta de programadores, ingenieros electrónicos, etc en EE.UU. Los líderes laborales, abogados especializados en temas tecnológicos y algunos académicos sostienen que EE.UU. produce suficientes trabajadores tecnológicos, mientras que las empresas y asociaciones de la industria tecnológica se quejan de que es muy difícil encontrar trabajadores cualificados.

 

El informe “Bouncing Back” también plantea una pregunta relacionada con esto: ¿Qué papel deberían jugar -si es que lo tienen- los trabajadores inmigrantes a la hora de cubrir los puestos tecnológicos estadounidenses? El programa de visados H-1B, ampliado en 1998 y de nuevo en 2000, reduce el próximo año el límite de trabajadores de 195.000 a 65.000. Efectivamente, “Bouncing Back” es la primera piedra de lo que probablemente será otra dolorosa batalla sobre la necesidad de trabajadores tecnológicos inmigrantes. Las apuestas son elevadas tanto para los trabajadores tecnológicos como para los empresarios. Tal y como reconoce la propia ITAA, más de 500.000 trabajadores TI fueron despedidos en EE.UU. el año pasado. Un ejército de trabajadores tecnológicos nacionales en el paro ansía encontrar un empleo sin la competencia añadida de los candidatos procedentes del extranjero. Mientras tanto, los empresarios están todavía luchando para recuperarse de la recesión. Reclaman acceso a los talentos tecnológicos, incluyéndose entre éstos a los inmigrantes.

 

Sin embargo, el pasado año los empresarios han estado más ocupados despidiendo que contratando. “Bouncing Back” concluye que la mano de obra en el ámbito de la tecnología de la información disminuyó desde principios de 2001 a principios de 2002 en 528.496 trabajadores -una reducción del 5%- hasta situarse en 9,9 millones de trabajadores.

 

Pero el estudio, basado en entrevistas con 532 directivos encargados de la contratación tanto de compañías tecnológicas como no tecnológicas, dice que los buenos tiempos están por llegar. Según predice la ITAA, los empresarios cuentan con cubrir cerca de 1.150.000 puestos en el ámbito de la tecnología de la información en los próximos 12 meses. El estudio también clasificó por orden de importancia cuáles son hoy en día las cualificaciones tecnológicas más importantes. Basándose en anuncios de 30.000 ofertas de empleos en Dice.com, la cualificación más demandada es el lenguaje de programación C++, seguida por Oracle, SQL, Java y tecnologías Windows NT.

 

De acuerdo con el estudio, los encargados de las contrataciones no cuentan con encontrar a toda la gente que necesitan. Además, también se predice que cerca de la mitad de los posibles nuevos proyectos, o lo que es lo mismo 578.711 puestos de trabajo, no se ejecutarán debido a la “falta de trabajadores cualificados”. Esa ‘brecha’ en la oferta supone más o menos el 50% de la demanda desde que hace 3 años la ITAA comenzó su contabilización.

 

El tamaño de la brecha de este año ha sorprendido al presidente de la ITAA Harris Miller, que esperaba que como resultado de la oleada de despidos hubiese una menor escasez de trabajadores. Miller especula con el hecho de que en los curriculums los directivos están viendo cualificaciones no adecuadas, y aconseja a los que buscan empleo conocer cuales son las más demandadas hoy en día.”El mercado laboral está hablando por sí mismo” dice Miller. “Todo lo que puedo sugerir es que te recicles”.

 

El propio estudio de la ITAA también debería ser ‘reciclado’   tal y como sugiere Peter Cappelli, director del Center for Human Resources (Centro de Recursos Humanos) de Wharton. Para Cappelli, la escasez pronosticada por el estudio es resultado de directivos con expectativas demasiado altas acerca de los candidatos, directivos que, por otro lado, no están dispuestos a ofrecer mayores salarios para los llamados trabajadores cualificados. Como explica Cappelli, el cual analiza en un artículo del 2000 el mercado de trabajo de la tecnología de la información, “todo esto es muy engañoso. Si para el salario que estoy dispuesto a ofrecer es imposible encontrar un chef, esto no significa que haya escasez de chefs”.

 

Aunque los estudios de la ITAA han encontrado la existencia de escasez de trabajadores TI cualificados durante los últimos 3 años, esta afirmación ha sido constantemente puesta en duda. Por ejemplo, en septiembre de 2002 un informe de General Accounting Office (Oficina general de contabilidad) de EE.UU. sobre el programa de visados H-1B concluyó que los estudios del mercado laboral existentes “no proporcionan conclusión alguna sobre la escasez de las cualificaciones adecuadas en el terreno de las tecnologías de la información”.

 

La parte del informe “Bouncing Back” que trata sobre las cualificaciones consideradas críticas –y también sobre la pronosticada escasez de mano de obra-, también ha sido puesta en duda. Patricia Keefe, jefa de redacción de la publicación Computerworld, señala como C++, Oracle, SQL, Java y Windows NT “no son exactamente las técnicas más punteras, así que se podría pensar en la posibilidad de que muchos de los trabajadores TI en paro las tuviesen”.

 

Dasigi acumula cerca de 4 años de experiencia con el lenguaje C++. También posee un master en informática de una universidad india y un MBA obtenido en EE.UU. Además ha utilizado el tiempo durante el cual estuvo desempleada para asistir a clases de tecnología de redes y de los sistemas operativos Linux y Unix. “Hasta el momento no me ha servido de mucho” dice Dasigi, la cual entró en EE.UU. con un visado H-1B, pero ahora obtenido el estatus de residencia permanente.

 

Con el límite anual de trabajadores para el visado H-1B fijado de nuevo en 65.000 empleados para el año 2003, es probable que el Congreso considere la posibilidad de intentar modificar el tema de los visados. Las conclusiones que se desprenden del informe “Bouncing Back” podrían utilizarse para justificar otra ampliación.

 

El programa H-1B funciona de la siguiente manera: a los trabajadores extranjeros cualificados -normalmente aquellos que poseen el título de diplomado o superior- se les permite entrar en EE.UU. un máximo de 6 años. La mayoría de ellos vienen en busca de los puestos tecnológicos. En un informe de hace 2 años sobre este programa, el Immigration and Naturalization Services afirmaba que el 47% de los que entraron con este visado eran analistas de sistemas o programadores, y un 5% adicional eran ingenieros electrónicos. El informe también encontró que el mayor grupo con visados H-1B era el de los nacidos en la India, con casi un 43% del total de los visados.

 

Durante el colapso del puntocom y la crisis general en los negocios, el programa H-1B enfurecía a técnicos y defensores del programa. Para los críticos sin embargo, los trabajadores foráneos no tienen cabida aquí cuando codificadores nacionales están buscando trabajo.

 

El gigante informático Intel redujo su plantilla en 5.000 trabajadores el año pasado hasta contar con 83.000, aunque todavía contrató a algunos de los beneficiarios del programa  H-1B. Pero, tal y como Gail Dundas -portavoz de la empresa- dijo, esos trabajadores H-1B contratados eran cruciales. Estaban altamente cualificados, a menudo en posesión de un título de doctor o de master, explicó Dundas. “Ese es el tipo de trabajadores que necesitamos para seguir siendo el número uno”.

 

La ITAA ha sido una firme partidaria de los visados a extranjeros. Miller insiste en que actualmente su organización está concentrada en hacer ‘lobby’ respecto a otros temas, pero indica que personalmente le gustaría ver la eliminación total del límite de los visados H-1B.

 

Por otra parte, los críticos del H-1B serían partidarios de que el programa fuese eliminado. Señalan estudios donde se detectan fraudes en los visados y explotaciones descaradas de los trabajadores H-1B, los cuales dependen totalmente del empresario al solicitar el visado de residencia permanente o ‘green card’. “La legislación del 2000 con la que se ampliaba el límite intentaba solucionar algunos de los problemas del programa”.

 

Pero Norm Matloff, profesor de informática en University of California Davis, sostiene que este sistema todavía permite a los empresarios aprovecharse de los trabajadores inmigrantes. El profesor, contrario al programa de visados desde principios de los 90, expone que todo empresario que ‘apadrine’ a un trabajador inmigrante para la obtención de la ‘green card’ puede deliberadamente ralentizar las etapas iniciales de dicho proceso. Es más, estima Natloff que aunque esto no se produzca, a efectos prácticos el trabajador extranjero está todavía comprometido con la empresa para al menos los próximos tres o cuatro años.

 

Los críticos y partidarios del programa de visados tienen posiciones encontradas sobre que pasaría si el programa no existiese. Para Miller, si las compañías estadounidenses no pueden encontrar trabajadores con las cualificaciones adecuadas y no son capaces de contratarlos a un nivel salarial razonable, las empresas se verán obligadas a enviar trabajadores TI al extranjero. Asimismo añade que, dado el incremento de operaciones que requieren ciertas cualificaciones en regiones de bajos salarios como Asia, Europa del Este o Latinoamérica, Estados Unidos debe cambiar y adaptarse,  lo cual supone asegurarse de que exista una ‘saludable’ oferta de trabajo TI para evitar que los salarios crezcan por las nubes.

“Simplemente no se pueden incrementar los salarios a niveles muy elevados y aún así ser competitivos”.

 

En Asia, países como Singapur, Filipinas o Malasia han empezado a atraer proyectos TI previamente ejecutados en EE.UU. y otros países de occidente. Otro mercado idóneo para ejecutar estos proyectos es la India, que cuenta con una abundante mano de obra de habla inglesa. NASSCOM, la principal asociación de empresas de software y servicios TI sostiene en una publicación del 10 de Junio de 2002 que la India empleará a 4 millones de personas y ganará 30 billones de dólares gracias a la exportación de servicios TI para el 2008. “El año pasado The Economist citó un estudio realizado por Electronics and Computer Software Export Promocion Council (Consejo de promoción de las exportación de productos eléctricos y software) en la India que dice “ver crecer notablemente las exportaciones de la industria a EE.UU., de 264 millones de dólares en 2000 a 4 billones de dólares en 2005”.

 

Hoy en día la subcontratación de ciertos servicios a terceras empresas o ’outsourcing’ es una práctica cada vez más común. Según el estudio “Bouncing Bank”, la subcontratación de trabajadores especializados en tecnología de la información creció el año pasado un 17% entre las compañías no dedicadas a TI para hacer frente a la carencia de trabajadores con dicha cualificación. Sin embargo, Cappelli cree que sin el programa H-1B no existiría tal flujo de trabajadores TI. También sugiere que la utilización de herramientas para la cooperación como Internet ya ha hecho posible la movilidad de los trabajadores entre países, aunque todavía no sea algo muy común.  De acuerdo con su opinión, los visados H-1B no significan nada para los empresarios. “La industria [no debería] contar con que la sociedad o el gobierno vaya a solucionar sus problemas con el empleo. Ninguna otra industria lo espera”.

 

Miller sostiene que el programa para trabajadores inmigrantes ha cubierto necesidades reales, y prueba de ello es el número de visados expedidos en los últimos años. Durante el boom tecnológico de los años 1999 y 2000, se cubrió el límite de 115.000, pero durante la depresión del pasado año no se llegó a alcanzar el límite ampliado de 195.000 trabajadores. Es más, durante la primera mitad fiscal del año 2002, sólo 44.500 visados H-1B de los 195.000 fijados para el total del año fueron concedidos (los visados H-1B expedidos por instituciones de educación universitaria, organizaciones sin ánimo de lucro afiliadas y centros de investigación sin ánimo de lucro o gubernamentales no han de incluirse en la contabilización). Según Miller, “se trata de un programa que los empresarios utilizan cuando lo necesitan. No se trata de un programa de mano de obra barata”.

 

Matloff tiene ante sí una situación totalmente diferente en las estadísticas. Observa que gracias a los visados concedidos por esas organizaciones exentas en el recuento, en 2001 se concedieron un total de 202.000 visados H-1B. Dicho de otro modo, en medio de los masivos despidos de trabajadores tecnológicos, los empresarios estadounidenses contrataron a casi el doble de trabajadores inmigrantes que en los dos años anteriores. Es más, añade que si incluso este año se logra la cifra total de 90.000, se estará bastante cerca de la alcanzada en la época en la que el programa H-1B permitía la entrada de 115.000 trabajadores. “No tienes que ser un economista brillante para darte cuenta que el programa H-1B está siendo utilizado en exceso”.

 

Debajo de este debate subyacen cuestiones sobre el sistema educativo de EE.UU., la formación de los empleados en el lugar de trabajo y el destino de los trabajadores técnicos más veteranos. Los líderes de la industria dicen que las universidades de EE.UU. no proporcionan suficientes técnicos y, por otro lado, los críticos de los visados H-1B reivindican que la contratación de técnicos ha aumentado en respuesta a la demanda. También ambas partes difieren en si los empresarios TI proporcionan suficiente formación para sus técnicos.

 

En relación con el tema de los trabajadores más veteranos, Miller sostiene que con el paso de los años los profesionales TI permanecen en su área, si bien ocupando puestos directivos. En cambio, Matloff sostiene que se obliga a muchos de estos trabajadores a abandonar su campo. Con una base de datos de titulados universitarios encontró que, después de veinte años, sólo el 19% de los titulados en informática trabajan en su campo frente a un 52% entre los ingenieros de estructuras. Matloff explica que los ingenieros de estructuras también pasan a ocupar puestos directivos y es más, parecen hacerlo en mayor medida que los ingenieros informáticos. Los datos examinados procedentes de un informe a nivel nacional prueban que entre aquellos que obtuvieron su título hace 16 años o más, el 13% de los informáticos eran directivos frente al 18% de los ingenieros de estructuras.

 

Cappelli hace referencia a las investigaciones de Matloff sobre el agotamiento de trabajadores TI, y argumenta que los empresarios son los culpables de esta situación. Según Cappelli la industria ha tratado el problema de los profesionales tecnológicos de una forma bastante precaria, y añade que el trabajo en el ámbito de la tecnología de la información es a menudo dividido en pequeños proyectos desconectados entre sí que acaban resultando una experiencia horrible. Tal y como escribe en su artículo, “este enfoque en la organización del trabajo va en contra de los principios básicos del diseño del trabajo, ya que crea objetivos muy concretos y los trabajadores no pueden percibir cual es el objetivo global”.

 

El propio estudio “Bouncing Back” señala la existencia de una cultura en la que no se cultiva la retención de los técnicos. Las empresas encuestadas manifestaron que “el tiempo medio aceptable de retención de sus trabajadores TI es ligeramente superior a los dos años”, lo cual está a su vez por debajo del nivel considerado aceptable el año anterior de 33 meses. Miller confiesa que la excesiva movilidad de los trabajadores es un problema, pero al mismo tiempo en los últimos años las compañías han empezado a preocuparse por mejorar en temas de retención de trabajadores TI.

 

Sin embargo, para aquellos trabajadores despedidos como Dasigi todos estos esfuerzos para retener a los trabajadores no significan mucho.  Esta ex-poseedora del visado H-1B tiene su propia opinión sobre el programa para trabajadores inmigrantes. Dasigi desearía que los requisitos para la obtención de un visado H-1B fuesen más estrictos. Es posible que esto evitase que extranjeros poco cualificados entrasen en el mercado laboral estadounidense, así como la caída de los salarios y de la calidad de las labores realizadas dentro del país.

 

En estos momentos un exceso de trabajadores con visados H-1B afectaría a Dasigi de la misma manera que a cualquier otro ciudadano estadounidense perteneciente al campo tecnológico. Durante el largo periodo en el que estuvo desempleada, ha llegado a considerar la posibilidad de abandonar la codificación para dedicarse a la enseñanza o a la venta al por menor. Pero ahora se está preparando más a fondo en temas de tecnología. “He sido programadora”, dice. “Y espero serlo también en el futuro”.


Publicado el: 30/12/2002


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