Ningún hombre es una isla: La promesa de la informática en la nube
El cloud computing o informática en la nube promete una serie de ventajas como, por ejemplo, economía de costes con infraestructuras de tecnología y modernizaciones más frecuentes tanto para las nuevas empresas como para las empresas de gran tamaño ya consolidadas. Se trata de un futuro favorable considerando que no todos están de acuerdo en qué es exactamente la informática en la nube, o lo que es capaz de hacer.
A pesar del nombre etéreo, el concepto de informática en la nube es, en general, bastante simple. En vez de tener las aplicaciones en los propios ordenadores —es decir, en equipos propios— la empresa paga por el acceso a aplicaciones en ordenadores operados por terceros. Por norma, se accede al software a través de Internet por medio de un navegador. Con tal de que los programas funcionen correctamente, poco importa donde estén localizados; Ellos están “por ahí”, en la “nube” del ciberespacio. Como las empresas suelen pagar por el acceso a ese software remoto por medio de una suscripción, a la informática en la nube también se le suele llamar de “servicio de software”.
“La informática en la nube se refiere a las diversas tendencias relacionadas al uso más intenso de los recursos de la informática —hardware, software, datos— en la red”, observa Kartik Hosanagar, profesor de Gestión de Operaciones y de la Información de Wharton y moderador de un panel sobre la informática en la nube durante el Congreso de Tecnología de Negocios 2009 de Wharton.
Actualmente, ningún usuario de ordenador es una isla. Un estudio reciente mostró que un 80% de los datos utilizados por las empresas provienen de fuentes externas. La informática en la nube “es la respuesta técnica a esa realidad”, observó uno de los participantes del panel, Anthony Arott, de Trend Micro, fabricante de antivirus de Cupertino, en California.
Una definición un poco más amplia de informática en la nube la dio otro experto participante en el panel, Barry X. Lynn, consejero delegado del proveedor de plataforma “de nube” 3tera de Aliso Viejo, California. “Para mucha gente, la nube requiere que los ordenadores estén localizados fuera de las instalaciones de la empresa, lo que no es verdad”, dijo. “Las personas trabajan con TI en centros de datos de propiedad ajena desde hace años. En la década de los 70, llamábamos a eso ‘entrada remota de servicio’. En los años 90, el procedimiento pasó a ser conocido como ‘centros subcontratados de datos’. El concepto no es nuevo”.
Lynn dijo que la verdadera informática en la nube no consiste en la simple distancia entre el usuario y el computador encargado de realizar el trabajo pesado. La novedad tiene lugar cuando “usted elimina el ordenador de su fuente de recursos físicos”. En otras palabras, usted ya no trabaja con máquinas específicas -independientemente de donde estén localizadas- dedicadas a funciones específicas o a aplicaciones. En vez de eso, lo que hay es parte de un software que funciona en un conjunto de máquinas, optimizando la utilización de todos los recursos de hardware disponibles.
Entre una y otra explicación sobre el significado de informática en la nube hay una variedad de productos y de servicios, y todos ellos dicen ofrecer diversas ventajas: menos inversión en hardware, uso más eficiente de los sistemas informáticos en los centros de datos existentes, economías de escala facilitadas por las aplicaciones y servicios disponibles. Todas esas estrategias son posibles ahora gracias a sistemas de comunicaciones más ágiles y más generalizados. Con el abaratamiento y difusión de la banda ancha, la velocidad de transmisión ha dejado de ser un obstáculo. Es posible acumular datos y hacer funcionar programas en cualquier lugar, lo que permite al usuario acceder a ellos desde donde quiera.
Copia de seguridad para el consumidor
De acuerdo con Prasanna Krishnan, socio de la empresa de capital riesgo Draper Fisher Juvertson, de Menlo Park, en California, que también participó en el panel realizado durante el Congreso de Wharton, el ejemplo más simple para que las personas entiendan lo que es la informática en la nube son las aplicaciones de Internet como hotmail, de Microsoft, Gmail y YouTube, de Google, y el servicio de reparto de fotos Flickr, de Yahoo. El consumidor solo usa el navegador en su máquina. Los demás recursos del programa —correo electrónico, fotos o vídeos del usuario— quedan a cargo de máquinas remotas invisibles a los ojos del usuario y sobre las cuales no se tiene información alguna, como si estuvieran ocultas en una nube.
Otro participante en el panel, Vance Checketts, gerente general de Decho, de Pleasant Grove, Utah, describió el servicio prestado por su empresa, Mozy, como un producto localizado en las “nubes”. Éste permite a sus usuarios hacer copias de seguridad online de los datos almacenados en el ordenador. “Tenemos 18 pentabytes [18 millones de gigabytes] almacenados actualmente de cerca de un millón de usuarios. Eso es tecnología de nube, pero cuando Mozy comenzó disponía solo de algunos discos baratos bastante comunes”.
Google amplió su exitoso modelo de webmail con la introducción de Google Docs procesador de texto y hoja de cálculo online, software que, normalmente, funciona en el ordenador del usuario. Surgieron otros productos semejantes en el mercado, como la aplicación de Zoho, de Pleasanton, en California, cuya suite permite la colaboración online y coloca a disposición del usuario aplicaciones de negocios. Esas herramientas online bastante prácticas han ayudado a preparar al mercado para los netbooks, los ordenadores portátiles y ligeros que trabajan con un nivel mínimo de almacenaje de datos y capacidad de computación y tienen precios generalmente por debajo de los 400 dólares. Al utilizar aplicaciones y almacenaje online, el usuario tiene la opción de gastar menos en hardware.
La reducción —o eliminación— de partes del hardware y de otros costes operacionales también es interesante para los usuarios corporativos, muchos de los cuáles están migrando a servicios de suscripción de “software de servicios” (o SaaS, en las siglas en inglés). Las aplicaciones online de negocios ofrecidos por empresas como Salesforce.com (para la gestión de relaciones con el cliente) y Workday (para recursos humanos y software de finanzas), además de sustituir programas caros que tendrían necesariamente que utilizarse en máquinas localizadas en el recinto físico de la empresa, pueden incluso reducir la necesidad de servidores corporativos y minimizar los costes derivados de su mantenimiento. Con los SaaS, las empresas pagan una suscripción por el uso de los programas, en vez de los carísimos costes de las licencias de las aplicaciones. La industria del SaaS está en expansión: un nuevo estudio de Forrester Research concluyó que, en la actual recesión, los ingresos de suscripción de los proveedores de software de servicios está creciendo en cifras de dos dígitos. Ariba, empresa de compras de SaaS de Sunnyvale, en California, y que todos creían extinta después del estallido de la burbuja de Internet, aumentó sus ingresos por suscripción en un 73%, pasando de 18,8 millones de dólares en el tercer trimestre de 2007 a 32,6 millones de dólares en el mismo periodo de 2008.
Otras empresas han expandido sus servicios en el segmento de nube colocando a disposición de los usuarios recursos de su centro de datos como si fueran una especie de “informática de servicio” más genérica. Google, que posee diversos servidores para hacer funcionar su software, también ofrece un servicio llamado Google AppEngine, que permite a las empresas desarrollar y utilizar programas propios en los servidores de Google. Amazon tiene un servicio semejante conocido como Nube de Informática Elástica, o EC2. Esos servicios permiten a las empresas ofrecer una serie de aplicaciones y de datos por medio de un modelo en el que el interesado paga por la utilización de lo que le conviene. Se llama a eso informática “de utilidad pública”, porque los servicios se usan según el interés del usuario, lo mismo que alguien que abre un grifo o acciona el interruptor de la luz. El cliente paga por la unidad de consumo, bien se trate de espacio para almacenaje o de tiempo de informática, pudiendo aumentar o disminuir la escala de utilización rápidamente. Esos servicios de informática se vuelven especialmente interesantes cuando las empresas se disponen a desarrollar y a probar nuevas aplicaciones sin interferir en los sistemas existentes. Ellas pueden también ofrecer copias de seguridad “calientes”, es decir, listas para usarse, de las aplicaciones disponibles.
Vuelta al futuro
La idea de una empresa con “una nube particular” en sus instalaciones puede parecer contraria al concepto de informática en la nube, sin embargo recursos semejantes a los de la informática en la nube también pueden ofrecer ventajas a los centros de datos de las empresas. Lynn, de 3tera, presentó un análisis histórico de cómo ha evolucionado la arquitectura informática. En el pasado, dijo él, “había un mainframe enorme, y todo funcionaba en él. Cuando ya no había capacidad, o se aumentaba el tamaño del mainframe o se encargaba otro mayor”. Después, vinieron los sistemas cliente/servidor y distribuyeron el procesamiento entre los ordenadores centrales, o servidores, y los PC en las mesas de los usuarios. Pero, cada una de las máquinas de los centros de datos tenía que estar obligatoriamente dedicada a una función específica de software o aplicación.
La tecnología más nueva de virtualización permite que una parte del software actúe como si fuera una serie de máquinas “virtuales” dedicadas a múltiples funciones. Esto hace el software más eficiente, aunque cada una de las máquinas virtuales se dedique a una función específica del software. “El cambio traído por la informática en la nube consiste en el hecho de que ya no hay máquinas específicas, o máquinas virtuales, dedicadas a funciones particulares. Hay una serie de máquinas. Se puede hacer funcionar cualquier cosa en cualquier lugar”, incluso en un centro particular de datos, dijo Lynn.
Los centros de datos tradicionales de las empresas pueden no funcionar muy bien. Las empresas equipadas para picos de trabajo tal vez dispongan de servidores a los que no se saca todo su partido la mayor parte del tiempo. En una nube particular, un conjunto de ordenadores puede funcionar como una especie de consorcio informático en el que una aplicación “podrá simplemente requisar un hardware disponible y después devolverlo”, dijo Lynn. “Llamamos a ese proceso ‘infraestructura descartable de tecnología de la información’”. El software de 3tera se comporta como conductor, distribuyendo los componentes de una aplicación a diferentes ordenadores en una nube como en una central de taxis en la que los coches salen hacia destinos diferentes. “No hay ninguna razón arquitectónica para que no haya 20 tipos diferentes de máquinas” en ese proceso, observó Lynn, aunque el desempeño sea optimizado en el caso de máquinas semejantes.
En el caso de algunas empresas, mantener la nube en casa reduce la preocupación por la seguridad y por la privacidad de aplicaciones y datos esenciales gestionados fuera de la empresa. Sin embargo, los proveedores del segmento de nube insisten en que los datos están más seguros y menos vulnerables con ellos. Las empresas que suministran servicios de almacenaje y de computación cuentan con instalaciones de última generación y actualizan en cada momento su sistema de seguridad.
Para Lynn, la TI acabará “evolucionando hacia una nube casi totalmente externa”, lo que considera un adelanto natural. “¿Por qué las empresas del segmento de salud, por ejemplo, o de finanzas o de producción, tendrían que gastar cientos de millones, o de billones, de dólares en infraestructuras de TI? La respuesta es que no había elección”, dijo. “Si hoy se despertara y leyera en el Wall Street Journal que Overstock.com ha dejado de usar los servicios de UPS o de Fedex y del correo americano, y hubiera comprado flotas de camiones y alquilado espacio en aeropuertos para enviar ellos mismos sus productos, ¿no pensaría que la empresa había enloquecido? ¿Por qué eso es una locura mayor que una empresa sanitaria gaste 2.000 millones de dólares al año en tecnología de la información?”
Los participantes del panel realizado durante el congreso de Wharton incentivaron a los estudiantes presentes en la charla a explorar las ventajas de la informática en la nube en sus proyectos empresariales. Los que piensan en ofrecer servicios innovadores online —con la esperanza de que se conviertan en los próximos Facebook o Twitter— van a necesitar un medio de ampliar rápidamente sus capacidades, si las cosas van bien. Con un servicio de nube, la capacidad de expansión es lo más cercano a lo ilimitado, dijeron los participantes.
El dinero, claro, también es un factor de peso. Cualquier tipo de empresa novel puede realizar la mayor parte de sus servicios de informática por medio de un sistema en el que el pago solamente se hace cuando los servicios en cuestión son utilizados, dijo Hosanagar, de Wharton. “Usted no tiene que preocuparse por costes fijos enormes. He trabajado con empresas de estudiantes cuyos presupuestos eran minúsculos”. Jonathan Appavoo, científico-investigador de IBM y también miembro del panel, añadió que “las empresas nuevas son las mejores para la nube. El control está en las manos del emprendedor. La informática se ha vuelto tan accesible que permite cambiar drásticamente la manera en que funcionan las cosas”.
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