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Riordan Roett, de IE Business School: “En los próximos años China se moverá con prudencia en Latinoamérica”

China, Estados Unidos y Latinoamérica. ¿Tiene cabida Europa en este triángulo económico? La presencia del gigante asiático en el hemisferio occidental está cambiando las reglas de juego, sobre todo tras la intensificación de sus relaciones comerciales con la región latinoamericana. ¿Es una relación entre iguales o son dos competidores emergentes? Riordan Roett, profesor del Master in International Relations de IE Business School y docente de Political Science de Johns Hopkins (EEUU), comparte con Universia Knowledge@Wharton su opinión sobre la influencia de China en Latinoamérica. Roett ha publicado el libro China’s expansion into the western hemisphere, que próximamente será traducido al español.

Universia Knowledge@Wharton: En términos de internacionalización, ¿en qué etapa se encuentran las empresas chinas? ¿Están ahora completamente establecidas en Europa? ¿Han empezado a posicionarse en Latinoamérica?

Riordan Roett: En China el sector privado es todavía muy pequeño. La mayoría de los jugadores importantes son empresas estatales que se han vuelto cada vez más competitivas y agresivas en su búsqueda de inversiones en el extranjero o participaciones mayoritarias en empresas que se consideran vitales para el desarrollo económico de China. Hasta el momento, el impacto en Europa es relativamente pequeño, crece en Latinoamérica y está bien consolidado en África.

UK@W.: ¿Cuál es el impacto socio-económico que China está teniendo sobre Latinoamérica?

R.R.: Después de la visita de estado del Presidente Hu Jintao a Sudamérica en el año 2004 las relaciones fueron muy positivas durante los tres o cuatro años posteriores. Muchos países incluso registraron superávits comerciales con China. Obviamente, la actual crisis económica tendrá un impacto negativo sobre el balance comercial ya que este año en China habrá menor crecimiento económico; aunque seguirá siendo positivo, China comprará muchas menos materias primas y recursos naturales latinoamericanos. El ajuste para Latinoamérica será complicado por su incapacidad para vender muchos de sus productos en Estados Unidos y la Unión Europea debido a las políticas proteccionistas de ambas regiones.

UK@W.: La gente considera que tanto China como Latinoamérica son mercados emergentes, pero ¿son comparables en cierta forma? ¿Qué tienen en común y en qué son diferentes?

R.R.: Las diferencias son muy notables. China ha surgido como un super poder económico global. Ahora es la segunda mayor economía nacional del mundo. Es el segundo mayor exportador. El país posee las mayores reservas en divisa extranjera y el mayor superávit por cuenta corriente. Durante los últimos treinta años –y hasta este año- China ha crecido a una tasa media del 10%.

Por el contrario, Latinoamérica ha crecido mucho más despacio. Es menos competitiva globalmente. Sigue siendo muy dependiente de las exportaciones de materias primas y minerales. Los precios de estos productos se determinan internacionalmente y los gobiernos latinoamericanos tienen muy poco control sobre la fijación de precios; las fluctuaciones hacen difícil que los Ministros de Finanzas o los Bancos Centrales planifiquen en base a un flujo estable de recursos extranjeros.

Pero estos dos actores comparten diversos aspectos. Ambos creen en el poder de la diplomacia sur-sur. Ambos son miembros activos del grupo de países “BRIC” (Brasil, Rusia, India y China). Ambos suelen compartir una misma postura en cuestiones políticas, como por ejemplo las negociaciones comerciales en la Ronda Doha de la Organización Mundial del Comercio. Ambos tienen una posición similar en el G-20, que se reunió en abril en Londres para discutir reformas financieras. Y ambos gobiernos creen que es el momento de intensificar la participación de las economías en desarrollo en la gestión de la economía global, incluyendo un mayor “espacio” en el proceso de toma de decisiones del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional.

UK@W.: ¿Es posible que China ponga las cosas más difíciles a las empresas estadounidenses que están operando en Latinoamérica? ¿Y qué hay de las empresas españolas?

R.R.: China aún tiene que plantear varios retos en Latinoamérica, bien sea a bancos o a empresas manufactureras. Hasta ahora lo más importante ha sido la extracción de recursos naturales. En un futuro podría haber mayor competencia, pero hasta el momento no ha existido.

UK@W.: ¿Tiene Europa alguna oportunidad frente el triángulo Estados Unidos-China-Latinoamérica en lo que respecta a ser una región económica clave del siglo XXI?

R.R.: Europa se enfrenta a una serie de problemas estructurales que, a menos que sean resueltos, dificultarán su competitividad. ¿Será aprobado el Tratado de Lisboa o no? En caso negativo, Europa seguirá siendo una colección de estados; algunos de ellos muy dinámicos, otros mucho más dependientes de la generosidad de Bruselas. Cuando la Unión Europea pueda hablar con una sola voz será un jugador mucho más fuerte. Hasta entonces, Europa tiene poco que temer de Latinoamérica. En un futuro inmediato la relación fundamental será entre Estados Unidos y China.

UK@W.: ¿Y qué hay de la crisis? ¿Cómo va a afectar a los planes de expansión de las economías china y latinoamericana?

R.R.: Morgan Stanley, el banco de inversión de Nueva York, publicaba un informe el 30 de marzo de este año en el que sostenía que “dada la probabilidad de un ajuste prolongado en el mundo desarrollado, sospechamos que Latinoamérica tal vez no experimente una recuperación significativa durante cierto tiempo”. Se trata de una afirmación muy seria. Aún desconocemos la dimensión total de la crisis, pero sabemos que las soluciones no van a ser “rápidas”. Resulta evidente que la demanda de exportaciones latinoamericanas caerá. Las reservas también bajarán. Habrá menos dinero para invertir en infraestructuras físicas necesarias y en programas de equidad social.

En los próximos años China se moverá con prudencia en Latinoamérica. El Gobierno de Beijing concede un alto valor a la estabilidad política y la predictibilidad económica. Decisiones como la del Gobierno argentino de nacionalizar los fondos de pensiones en octubre de 2008 resultan muy inquietantes para las autoridades chinas. Hay elecciones en muchos países; en Argentina en junio de 2009 y en México en julio de 2009. Brasil y Colombia tienen elecciones nacionales en 2010. El Gobierno chino desearía ver los resultados de dichas elecciones antes de incrementar su nivel de compromiso con la región.

UK@W.: ¿Qué tienen China y Latinoamérica que ganar –o perder-, si continúan fortaleciendo sus relaciones comerciales? ¿Existe el riesgo de que Latinoamérica que convierta simplemente en la fuente de materias primas que China necesita?

R.R.: En los círculos políticos existe la preocupación de que “la maldición de los recursos naturales” haya vuelto de nuevo. Es decir, históricamente Latinoamérica ha elegido exportar materias primas y minerales en lugar de añadir valor a sus exportaciones tradicionales o profundizar en el proceso industrializador. Algunos países han sido mejores que otros. Chile ha tenido éxito a la hora de añadir valor a sus exportaciones y ha dirigido sus miradas al mercado asiático. Obviamente Brasil es un importante país manufacturero, pero en los últimos años el mineral de hierro y las semillas de soja han tenido mucho peso en sus exportaciones a China.

Dada la actual crisis económica, es poco probable que cualquiera de los países latinoamericanos cambie su modelo de desarrollo. El crecimiento seguirá siendo lento. De hecho, Morgan Stanley espera que “las economías latinoamericanas se contraigan aún más y luego continúen sumergidas en el fango durante bastante tiempo”.

Muchos países no siguieron las sugerencias que se les dieron en los años de crecimiento razonable, esto es, poner en marcha políticas contra-cíclicas. Chile sí lo hizo, y posiblemente sus resultados serán los mejores de la región; Brasil se mantendrá firme. Pero muchos países experimentarán fuertes contracciones. Eso también implica menos dinero para las redes de seguridad social en un momento en que se pierden trabajos y se gana, al menos potencialmente, en conflicto social.

UK@W.: ¿Existe algún futuro para políticas medioambientales como el Protocolo de Kyoto si dos de sus grandes detractores (Estados Unidos y China) se alían? Si Latinoamérica se une a ellos, ¿qué efecto podría tener sobre el futuro del medioambiente?

R.R.: La visita de la Secretaria de Estado de EEUU Hillary Clinton a China inmediatamente después de haber jurado su cargo fue bastante significativa. Uno de los principales temas políticos que se discutieron fue la colaboración en temas de política medioambiental. Ambos países cada vez son más conscientes del reto que esto supone para el crecimiento económico y para el medioambiente. La cuestión es cómo colaborar. Pero en comparación con la administración del presidente George W. Bush, que parecía ver en el Gobierno de Beijing a un adversario, la administración del Presidente Obama considera a China como una oportunidad de colaboración.

Resulta obvio que estos dos países no siempre llegarán a un acuerdo en todos los temas políticos. China está emergiendo como la segunda super potencia y a veces querrá imponer su liderazgo. A lo largo de la próxima década probablemente desarrolle una flota naval que le va a permitir navegar por todo el mundo. Su fortaleza militar, aunque no comparable a la de Estados Unidos en la actualidad, está creciendo y cada vez es más sofisticada.

En Latinoamérica el jugador clave es Brasil. En un encuentro reciente en la Casa Blanca entre el Presidente Lula y el Presidente Obama el medioambiente fue un punto importante de la conversación. La administración de Obama parece reconocer la necesidad de incluir a Brasil en cualquier nueva iniciativa relacionada con el medioambiente. Dadas las buenas relaciones entre Brasilia y Beijing, la “triangulización” de la cooperación política entre estos tres países no es imposible, sino más bien probable, en los próximos años.


Publicado el: 08/04/2009


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