Article Image

Bookmark and Share



¿Cuándo alcanzarán la mayoría de edad los mercados emergentes?

El término “mercados emergentes” ya ha cumplido 25 años y hace referencia a la parte del mundo que se encuentra en fase de rápida expansión económica. Decenas de países pueden ser considerados emergentes, aunque se estén desarrollando a su propio ritmo y sufran sus particulares reveses en el proceso. Ahora, como muchos de esos mercados dan muestras de contar con una clase media fuerte y en crecimiento, los analistas se preguntan si el término no habrá perdido parte de su significado.

 

Al principio, la expresión se aplicaba a las economías asiáticas con un ritmo rápido de crecimiento, lo mismo que a los países del Este europeo después de la caída del Muro de Berlín. A medida que crecía el interés por las economías de mercado, los inversores comenzaron a mirar a América Latina en búsqueda de mercados emergentes y, por último, hacia países como Indonesia, Tailandia, China, India y Rusia.

 

“Cuando se empieza a colocar a tantos países en una misma categoría, la categoría pierde el sentido”, señala Mauro Guillen, profesor de Gestión de Wharton. “Aunque Corea del Sur, Singapur y Taiwan tengan características comunes, en el momento en que se las mete en el mismo saco que India, México, Argentina, Indonesia y Polonia, la cosa deja de tener sentido. La expresión ‘mercados emergentes’ ha sido víctima de su propio éxito”.

 

Gerald McDermott, profesor de Gestión de Wharton, también cree que la definición es poco clara, sin embargo la intención que hay detrás de ella continúa siendo la misma. “Las personas comenzaron a emplearla de forma más flexible, y como la definición empezó a usarse para referirse a un número cada vez mayor de países, perdió un poco su significado original”, dice. “Creo que el término continúa expresando una realidad que no nos permite referirnos al mundo desarrollado, por un lado, y al mundo en desarrollo por otro. Tenemos en mente países que son grandes promesas y que representan un gran potencial. Están creciendo, pero aún no han alcanzado al mundo desarrollado”.

 

Menospreciar al “Tercer Mundo”

Antoine W. van Agtmael era director interino del departamento de mercados de capitales del IFC (International Finance Corp.), órgano del Banco Mundial, cuando acuñó la expresión “mercados emergentes” durante un congreso de inversores en Tailandia, en 1981.

 

Van Agtmael recuerda que, en la época, Tailandia formaba parte de un grupo de países pobres que eran conocidos como “Tercer Mundo”. Él creía que el nombre no animaba a los inversores a invertir en la economía tailandesa y en otros países pobres con potencial de desarrollo. “La gente miraba con desprecio al ‘Tercero Mundo’. La expresión era muy desagradable. Yo creía que personas con ese tipo de pensamiento jamás invertirían en esos países”, dice. “Yo había vivido en Tailandia y sabía que el país era mejor que la opinión que se tenía de él. Creí que teníamos que usar un término más positivo”. Al principio, la definición se aplicaba a los mercados de valores de países con una renta per cápita máxima de 10.000 dólares. Esos parámetros numéricos específicos inmediatamente desaparecieron. La expresión “mercados emergentes” se hizo sinónima de economías “emergentes” y ya no se refería a la renta o las otras medidas estadísticas.

 

Para los profesores de Wharton, el elemento más importante de la definición de economía emergente es la fuerza de sus instituciones económicas y políticas, como el estado de derecho, la existencia de controles regulatorios y la ejecución de los contratos.

 

Philip Nichols, profesor de Estudios jurídicos y de ética en los negocios de Wharton, dice que una definición basada en números es menos importante que la comprensión de la manera en que se hacen negocios en un país. Las economías emergentes, añade, se sitúan en regiones que están cambiando de un sistema basado en relaciones informales a sistemas más formales dotados de reglas transparentes que se aplican de forma homogénea a todos los participantes del mercado. “Antes recurríamos a valores de renta o liquidez [para definir esos mercados], pero eso no adelantaba nada. Definiciones de ese tipo no nos dicen lo que está ocurriendo en realidad”.

 

La Guerra Fría desencadenó una ratificación global de los sistemas financieros, no solamente en la antigua Unión Soviética, sino en todo el mundo, dice Nichols. Las economías planeadas de América Latina fallaron y una nueva generación de líderes chinos introdujo reformas económicas. “Es sorprendente que tantos lugares diferentes estén todos cambiando al mismo tiempo”.

 

McDermott observa que después del colapso de la Unión Soviética, el grado y la velocidad de la transferencia de activos del gobierno al sector privado fue crítico para la definición de las características de los mercados emergentes. Pero, eso generó problemas en ambos lados del espectro de la privatización. “Muchas de las medidas tenían que ver con el volumen de la economía en manos de la iniciativa privada. Tales parámetros no ayudaban mucho”, dice. “Aquellos que no mostraban cambio alguno eran malos, y los que cambiaban demasiado deprisa también acababan siéndolo”.

 

McDermott investigó los patrones de desarrollo en el Este de Europa y en América Latina y constató que las diferencias en el adelanto económico pueden ser atribuidas a lo que llama regímenes “de integración transnacional”, tales como la admisión a la Unión Europea o la participación en el Nafta. Sistemas de ese tipo presentan características diferentes y pueden proporcionar un mejor conocimiento del potencial económico de países que podrán sumarse al club de las naciones desarrolladas. La organización que viene a la mente en tales casos es casi siempre la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico).

 

Un enfoque más sofisticado

De acuerdo con Witold Henisz, profesor de Gestión de Wharton, las economías emergentes comenzaron a revisar recientemente su visión de la economía global, principalmente después de que las naciones ricas en recursos comenzaron a ganar influencia en los mercados de commodities, actualmente en franca expansión. Esas naciones desean integrarse en los mercados internacionales y, por lo tanto, están abiertas a extranjeros dispuestos a construir su infraestructura económica, pero para eso exigen una contrapartida mayor de beneficios. A diferencia de lo que sucedía en los inicios del colonialismo, esos países no se consideran explorados. El enfoque ahora es más sofisticado, dice Henisz.

 

“Es como si estuvieran diciendo: ‘Queremos continuar trabajando con vosotros, pero bajo nuestras condiciones’. Es una forma de enfoque más parecido al de los EEUU”, dice Henisz. “El objetivo de esos países es jugar con las mismas reglas que nosotros jugamos”.

 

Henisz advierte que no existe un momento específico en el que los países “emergen”. “No es un cambio que ocurra de pronto. Las fuerzas de las que estamos hablando, y que hacen un país diferente, no están claramente definidas”, dice. “No hay fuerza alguna en Rusia o en Brasil que no esté presente también en EEUU. Es simplemente una cuestión del impacto que esas fuerzas tienen y del modo en que las instituciones del país gestionan las incertidumbres”.

 

De acuerdo con analistas y profesores de Wharton, aunque se dé actualmente una atención enorme al rápido crecimiento de India y de China, aún falta mucho para que dejen de ser emergentes. Aunque ambos disfruten de focos impresionantes de prosperidad, la riqueza nacional se halla distribuida de forma heterogénea y la mayor parte de la población de esos países vive en la pobreza.

 

Marshall Meyer, profesor de Gestión de Wharton, dice que muchas ciudades chinas son aparentemente tan sofisticadas como cualquier ciudad europea o norteamericana, pero las áreas rurales de China siguen siendo terriblemente pobres. La renta de las familias es diez veces mayor en los centros urbanos costeros, como Shangai, en comparación con las provincias del interior del país, observa. “¿China dejó de ser emergente?”, se pregunta Meyer. “Si observáramos la formación de capital y las inversiones en activos fijos, todo indica que sí. Si miráramos a la renta disponible de las familias, la respuesta será negativa”.

 

Nichols también cree que India y China no están listas aún para pasar a ser considerados países desarrollados. Él explica que, como extranjero, se sentiría perfectamente cómodo cerrando un contrato en Singapur, pero no en India o en China. “Si tuviera que hacer negocios en India o en China, tendría mucho cuidado a la hora de establecer las reglas, en vez de confiar simplemente en instituciones que se dicen abiertas a extranjeros”, dice Nichols. “A buen seguro China está caminando en dirección a las instituciones formalmente administradas. El mismo razonamiento sirve para India. Pero, sería una gran tontería confiar simplemente en un contrato, aunque India haya avanzado mucho más que China en ese aspecto”.

 

Los países que han alcanzado las prácticas superiores del adelanto económico pueden también retroceder. Guillén observa que, en la primera mitad del siglo 20, Argentina era una de las naciones más ricas del mundo. Después de décadas de gobierno peronista y de declive, el país fue una de las estrellas de la marcha rumbo a la privatización en los años 90, pero vivió una crisis financiera en 2001. Dotada de una población con un alto grado de educación y con riqueza de recursos, dice Guillén, “Argentina es uno de esos grandes misterios”.


Publicado el: 19/03/2008


Printer Friendly Version



Sponsor Knowledge@Wharton

buscar | suscripción | quiénes somos | ayuda | inicio | contactar | patrocinadores


El copyright de todos los materiales es propiedad de la Wharton School de la Universidad de Pennsylvania y Universia. Política de Privacidad