Los bancos europeos buscan pareja de baile: Comienza la consolidación del sector
Como si de una profecía se tratara, la consolidación del sector bancario europeo, con movimientos corporativos de gran calado incluidos, se lleva anunciando desde hace años. Hoy, esos vaticinios comienzan a hacerse realidad. La guerra ha estallado en Holanda pero promete con extenderse por muchos otros rincones del Viejo Continente. Todo comenzó cuando Barclays lanzó una oferta de 64.000 millones de euros por ABN Amro con la que se iniciaron negociaciones exclusivas que culminaron en un acuerdo de fusión. Sin embargo, un consorcio de bancos formado por Santander, Royal Bank of Scotland (RBS) y Fortis saltaron a escena con su intención de hacerse con la entidad holandesa ofreciendo 71.100 millones de euros, una propuesta que acaban de mejorar al prometer que pagarán el 93% del total en efectivo, frente al 79,1% de la proposición anterior.
La pregunta ahora es si Barclays contraatacará y realizará una nueva oferta. Los analistas creen que debería desistir de su proyecto de adquisición porque no podrá superar la oferta rival y porque creen que el banco británico no contará con un apoyo amplio de los accionistas para mejorar su propuesta. Frits Seegers, director de Barclays para servicios bancarios al consumidor, en una conferencia de prensa en Ámsterdam, ha manifestado que su oferta debe prevalecer ya que es “una cuestión de crecimiento”.
Para Mauro Guillén, que ocupa la cátedra Dr. Félix Zandman de Dirección Internacional de la Empresa en la Wharton School de la Universidad de Pennsylvania (EEUU), esta operación es en estos momentos “fundamental” para el sector. “De ella depende que Barclays continúe siendo un líder. Además, si Fortis, RBS y Santander triunfan, entonces se consolidarán y podrían dictar las reglas del juego al resto”, afirma.
La consolidación del mercado financiero europeo es “una realidad”, comenta Manuel Romera, director del sector financiero de la escuela de negocios española Instituto de Empresa. Este profesor cree que este proceso “siempre es difícil porque en los bancos existen diferentes filosofías empresariales”. “Algunas entidades tienen el rol de compradoras y otras de ser compradas y de ello dependen mucho los movimientos corporativos que se puedan producir”, señala. Romera explica que esos ‘carteles’ no siempre son cuestión de tamaño si no de “ideologías gestoras, algunas más agresivas que otras”.
Candidatos a compras y fusiones
“Los bancos británicos, franceses y españoles serán los que realicen adquisiciones, aunque algunos de ellos podrían también ser objeto de una oferta pública de adquisición (opa). Los bancos alemanes, italianos y de otros países serán más bien presas”, vaticina Mauro Guillén.
Uno de los bancos que aparece en todos los informes de los analistas como un presumible protagonista de algún movimiento empresarial tiene bandera española: es el BBVA. La entidad presidida por Francisco González, después de cotizar el verano pasado vestido con el traje de posible presa, ha dado varios saltos. El primero, fuela ampliación de capital de 3.000 millones de euros que realizó el mes de noviembre para mejorar sus ratios de solvencia. Una iniciativa que, sin embargo, los analistas interpretaron como un movimiento con el que prepararse para realizar una compra. Ésta llegó unos meses después cuando en febrero anunció la adquisición de la entidad estadounidense Compass, valorándola en 9.600 millones de dólares, y otra ampliación de capital para cerrar su compra, en esta ocasión, de 3.540 millones de euros.
A pesar de sus esfuerzos por crecer, BBVA no ha podido quitarse en cartel de ‘opable’. De hecho, a la segunda entidad española le ha salido más de una ‘novia’. Se han sucedido las informaciones que hablan de un posible interés del gigante estadounidense Citigroup, pero también las que llegaron incluso a dar por hecho un acuerdo con el británico HSBC, cuarto banco mundial por precio de mercado. Con un valor en bolsa de alrededor de 64.000 millones de euros,la entidad bilbaína sería una presa factible para unos bancos cuya capitalización bursátil asciende a más de 180.000 millones de euros, en el caso del norteamericano, y a 160.000 millones en el del europeo.
Según Romera, “El BBVA tiene un gran problema y es que el consejo de administración sólo controla, aproximadamente, poco más del 2% de sus títulos. Además, la falta de un gran accionista de referencia puede ser un factor definitivo ya que quien consiga hacerse con el 10% de la entidad puede controlarla”. Como punto a su favor, “la entidad cuenta con un presidente cuyo perfil ejecutivo es muy agresivo y comprador, y con una gestión muy buena”, añade este especialista en finanzas.
La banca española acapara elogios internacionales gracias a sus buenos registros empresariales. Por ejemplo, en eficiencia (ratio que mide lo que gasta una entidad por cada cien euros que ingresa), BBVA tienen un ratio del 39,5% y el Santander del 46,32%. Sus competidores europeos empeoran estas marcas. Por ejemplo, ABN Amro, gasta 66,6 euros de cada cien que ingresa, y Deutsche Bank coloca su eficiencia en un 65,9%. De media, los bancos del Viejo Continente tienen un ratio de eficiencia superior al 50%.
“BBVA es un buen banco, de tamaño intermedio y rentable. Por tanto, es atractivo. Ahora bien, esto no quiere decir que vaya a ser comprado. Tiene su propia estrategia de crecimiento”, resume Guillén. Lo que está claro es que el banco se siente cómodo a la hora de interpretar un papel principal dentro de la película de los movimientos corporativos. El propio director financiero de BBVA, Manuel González-Adalid, ha destacado recientemente que el sector tenderá a aumentar las fusiones y adquisiciones, no sólo domésticas sino también en nuevos mercados, y que la entidad está preparada para aprovechar las oportunidades que ofrece este nuevo entorno, con planes de crecimiento en todos sus negocios.
Francia
La ola de consolidación bancaria puede llegar también a Francia, un mercado donde hay tres grandes bancos: BNP Paribas, la primera entidad del país y la segunda de la zona euro por valor en bolsa con una capitalización bursátil de 81.309 millones, Crédit Agricole con una capitalización bursátil de 48.373,99 millones, y Société Générale (SG), que ocupa el tercer puesto del ránking de la banca francesa y vale 64.714 millones.
Según publicó el mes pasado el diario francés Les Echos, SG ha contratado a dos bancos de inversión estadounidenses para estudiar las posibles opciones de cara a una adquisición de BNP Paribas, incluida la posibilidad de lanzar una oferta hostil. Pero esta última opción es más difícil que cuaje dadas las grandes diferencias de capitalización entre ambas SG.
La entidad, que hace poco dijo que ninguna gran operación era "necesaria ni urgente", puede buscar esta fusión ante el peligro de ser objeto de una oferta por una entidad europea habida cuenta de las ansias de compras que puedan aflorar en el sector tras la previsible adquisición de ABN Amro por Barclays o el consorcio formado por RBS, Santander o Fortis. La fusión, que estaría en línea con el deseo de Francia de tener grandes campeones nacionales en diversas actividades, crearía un gigante bancario mundial. El grupo resultante valdría más de 146.000 millones en bolsa, convirtiéndose en el primer banco de la zona euro, el segundo de Europa por detrás de HSBC y el quinto del mundo.
Algunos rumores de mercado también han situado a SG en España, donde se apuntó que podría estar preparando una oferta por BBVA, mediante un canje de acciones.
Italia
En Italia, los movimientos ya se han iniciado para tomar posiciones de cara a la fase de consolidación transfronteriza. UniCredit se aproximó a Capitalia y han cerrado una fusión que dará origen al mayor banco de la zona euro y séptimo del mundo por valor en bolsa, alrededor de 100.000 millones de euros. Si se tiene en cuenta toda Europa, será la segunda entidad bancaria, por detrás del HSBC y seguida muy de cerca por el suizo UBS con 99.000 millones.
El nuevo Unicredit también será el primer banco italiano en capitalización, pero no supera con su cuota de mercado del 15,8% a su director competidor, Intesa-Sanpaolo, que alcanza el 20%. Aún así, el poder de la nueva entidad se aprecia cuando se observa su participación en los principales puntos neurálgicos de la economía italiana. Posee el 5,5% de la aseguradora Generali, el 2,1 del grupo editorial RCS (propietario del grupo de comunicación español Recoletos, el periódico italiano Corriere della Sera y el español El Mundo), el 1,9 de la sociedad de construcción Gemina, el 5% de la casa automovilística Fiat y el 6,7 del grupo Schemaventotto, de la familia Benetton.
La operación todavía tiene que recibir la autorización de los reguladores italianos, Banco de Italia, Antimonopolio y la del Instituto para la Vigilancia de las Aseguradoras Privadas (ISVAP). Ambas entidades estiman se podrá concluir la fusión "al inicio del último trimestre", después de que el proyecto tenga que ser de nuevo aprobado por las asambleas extraordinarias de los dos grupos este verano.
Estrategias y retos
Pero, ¿es necesario que el sector bancario europeo se consolide? Para Guillén, “en una misma zona monetaria, no tiene mucho sentido que los bancos sean primordialmente de implantación nacional”. Por ello, considera que “en un mercado único debería haber bancos transnacionales”.
Romera cree que está en entredicho que las fusiones por si mismas “tengan valor” para las entidades. “La consolidación es un concepto algo demagógico porque en ocasiones no hace que el banco sea mejor o tenga, por ejemplo, un ratio de eficiencia mayor, lo que sí parece claro es que muchas veces sirve para aumentar el poder y el ego de sus dirigentes”, comenta. Este profesor del IE también señala que la economía en general y las empresas en particular han vivido “una importante etapa de expansión que pude acabarse en cualquier momento y llegar la de regresión” y una fusión puede ser “una excusa” para reconducir el negocio o, por ejemplo, ajustar personal.
Una buena muestra de lo que explica Romera se podría encontrar en Francia. Si se llegase a concretar la hasta ahora hipotética unión entre BNP Paribas y Société Générale, los analistas consideran que el grupo resultante debería llevar una enorme reestructuración de la plantilla. Además, la fusión debería replantearse sus negocios ya que ambas empresas tienen un fuerte componente de banca corporativa y de inversión, con el que logran entre un 40% y un 45% de su beneficio con estos negocios.
El mapa bancario europeo comienza a dibujarse y el futuro del sector parece que pasará inevitablemente por los movimientos corporativos que se produzcan en los próximos meses o años. Aunque los retos de las entidades europeas son mucho más amplios. “Eficiencia, consolidación y crecimiento”, son las tres palabras que pronuncia Guillén para especificar los objetivos que deben perseguir Santander, BNP Paribas, RBS, BBVA… “El gran desafío para todos ellos será conseguir que los beneficios sigan creciendo al ritmo que lo han hecho hasta ahora y que la eficiencia siga mejorándose en la misma línea”, concluye Romera.
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