La batalla por ABN Amro, preámbulo de la mayor operación de consolidación bancaria de Europa
Justo cuando el banco británico Barclays parecía próximo a cerrar su acuerdo de fusión con el holandés ABN Amro, aparecieron en el campo de batalla el consorcio formado por Santander, Fortis y Royal Bank of Scotland (RBS) lanzando una contraoferta. En total, 72.000 millones de euros por la entidad holandesa, de los que un 70% se abonarán en efectivo y un 30% en acciones. Esto supone un precio de 39 euros por acción, un 13% más que los 35 euros en los que está valorada la oferta de Barclays.
Con este movimiento, los tres bancos entran de lleno en la lucha por ABN, después de que la entidad holandesa y Barclays hicieran público un acuerdo para fusionarse y crear el quinto mayor banco del mundo por capitalización bursátil. El banco británico ofrece 3,225 acciones propias por cada una de ABN, sumando el derecho a cobrar el dividendo previsto de 0,60 céntimos.
La filial estadounidense LaSalle, clave de la operación
Si finalmente llegara a buen puerto la operación del consorcio, todos los analistas la definen como “estratégicamente acertada”. Los que pueden respirar tranquilos son los clientes. “Además de los intereses de ABN, los clientes se van a beneficiar de los beneficios de la nueva compañía que los adquiere”, apunta Juan Ignacio Sanz, experto en finanzas de la escuela de negocios Esade, en Madrid.
La oferta de RBS, Santander y Fortis está condicionada a que ABN Amro abra sus libros al consorcio y a que cancele la anunciada venta de su filial estadounidense, LaSalle, a Bank of America que, de no salir una contraoferta mejor antes del 6 de mayo, se hará efectiva por 21.000 millones de dólares.
Los tres bancos quieren repartirse los activos de ABN Amro. RBS está especialmente interesado en LaSalle, mientras que Santander quiere el negocio de ABN en Brasil e Italia y Fortis el holandés. Si una pieza como LaSalle desaparece, el consorcio pierde todo su sentido.
Bank of America respondió duramente a la propuesta de los tres bancos, ya que ésta siembra ciertas incertidumbres sobre si el gigante estadounidense acabará engullendo LaSalle. Si el banco holandés rompe el contrato, deberá indemnizar a Bank of America con 200 millones de euros.
La unión hace la fuerza
Para Sanz, la formación de este consorcio podría tener un sentido político a la hora de formar una alianza frente a riesgos proteccionistas del gobierno holandés: “El Gobierno de la empresa opada se está enfrentando a tres gobiernos distintos, y sería muy complicado batallar con tres gobiernos distintos”. La gran ventaja es, sin duda, que los tres compañeros de viaje van a poder aportar “más músculo financiero si tienen que mejorar la oferta”, señala Sanz.
¿Pero puede cubrir el consorcio su oferta? Los nubarrones no dejan responder esta pregunta. Según los expertos, una oferta del consorcio necesitaría una financiación de 50.000 millones de euros. Semejante acuerdo requeriría mucha más renta variable. ABN Amro necesitará una seguridad considerable de que el acuerdo es posible desde el punto de vista económico.
Si la oferta del consorcio resulta fiable, ABN Amro se encontrará en un aprieto, pues acaba de aprobar la venta de la división estadounidense LaSalle a Bank of America, una transacción de la que depende el acuerdo con Barclays. No está claro si podría deshacer su acuerdo con Bank of America, que tiene derecho a igualar cualquier oferta rival por LaSalle en el breve periodo previo al cierre del acuerdo.
Además, el consorcio liderado por RBS se mostrará reacio a superar la oferta de Bank of America por LaSalle, que tendría el efecto secundario de aumentar el valor de la oferta de Barclays (ya que se beneficiaría del mayor precio de venta por LaSalle) y dejaría aún a Bank of America la posibilidad de igualar la oferta.
Pese a tantas complicaciones, la responsabilidad de asegurar el mejor precio posible para los accionistas recae sobre el consejo de ABN.
¿Sería posible que el consorcio lanzara una oferta mayor por LaSalle supeditada al éxito de una oferta por todo el grupo? Como es lógico, los analistas defienden que el consorcio, con más sinergias, aún podría hacer frente a más oportunidades de recorte de costes, pese a las dificultades. Santander y sus socios, con un gran fondo disponible, tendrán que asegurarse de que a sus accionistas les agrade un acuerdo a un precio que sigue subiendo.
Los expertos coinciden en señalar que Santander ha sabido elegir bien a sus compañeros de viaje. “La operación es un acierto. Aliarse con su viejo amigo RBS y la belga Fortis, otro gran acierto”, califica Sanz. Las mismas calificaciones hace Manuel Romera, director técnico del sector financiero del Instituto de Empresa: “Desde el punto de vista de los opantes es una estrategia muy buena. Tanto RBS como Forbis tienen muchos activos en su competencia, y Santander se aprovecha de las buenas relaciones con RBS en los últimos veinte años”.
Las sinergias que se pueden producir son de todo tipo, sinergias de las que se van a beneficiar claramente los clientes. Los accionistas tampoco quedarían mal parados.
Si la operación de compra de ABN por parte de Santander, RBS y Fortis sale adelante, para el grupo español sería la mayor compra en sus 150 años de historia, dándole entrada al mercado italiano y reforzando su presencia en Brasil.
Santander se convertiría en la tercera entidad financiera brasileña
Los activos de Santander en ABN están centrados en los activos de ABN en Brasil (Banco Real), e Italia (Antonventa). Banco Real, con 1.900 oficinas, es la cuarta entidad financiera del país carioca, un mercado al que Santander llegó en 2000 con la compra de Banespa, la quinta entidad financiera de ese entorno. La suma de Banespa y Banco Real colocaría a Santander como el tercer jugador de Brasil, por detrás de Banco de Brasil e Itaú. En Italia, un país con el que Santander lleva años coqueteando sin lograr grandes resultados más allá de la financiación al consumo, se haría con Antonveneta, una de las ocho mayores entidades del país.
Tres analistas de la financiera española Ahorro Corporación, consideran que esta operación para Santander tiene un “perfecto encaje geográfico”, ya que en Brasil existe un fuerte potencial de reestructuración y que Santander duplicaría su cuota de mercado en el país. La operación modificaría el perfil de riesgo del banco español, aumentando del 37% al 45% la contribución al beneficio del grupo que aporta Latinoamérica.
La gran pregunta, además de saber exactamente a cuánto ascenderá la factura de esta fiesta compradora, es saber de dónde va a obtener el dinero el grupo para liquidar el recibo. En el mercado no hay duda. Santander guarda todavía una suma importante en forma de participaciones industriales, cuya venta se podría acelerar para costear la operación. Al cierre de 2006, las plusvalías en participaciones cotizadas se situaban cerca de los 4.000 millones de euros. Entre otras participaciones, destaca Cepsa, grupo energético del que Santander todavía conserva el 30%. El problema de Cepsa es que un 30% no da poder de control en la compañía, con lo que pierde atractivo para un posible comprador, al menos que pague una prima.
En cualquier caso, la venta de participaciones, aunque también se incluyeran los títulos que Santander posee en el italiano San Paolo (más del 2%), no serían suficientes para financiar la compra de los activos de ABN Amro. Santander tendría que recurrir a una gran ampliación de capital. Su cuantía es la gran incógnita. Los analistas consideran que a partir de ahora entrarán en juego los malabarismos financieros. Según algunos expertos, Santander tiene unos ratios de capital sólidos que le permitirían financiar parte de la compra también con recursos propios, además de con las plusvalías. La ampliación cubriría el resto, y aunque inicialmente se barajó que podría llegar a los 15.000 millones de euros, la cifra podría quedar limitada por debajo de los 10.000 millones, cerca del 12% de lo que ahora vale el banco. Santander, con 84.000 millones de euros, es la cuarta entidad europea por capitalización.
La posición de Barclays
Algunos analistas especulan con que Barclays podría pedir ayuda al banco español BBVA para mantener el pulso en la batalla, ya que si pierde podría transformarse de cazador en presa de algún grupo financiero americano.
Las autoridades holandesas se han mostrado reacias a que ABN sea dividido en tres partes. También resultarán muy complicadas las negociaciones entre Santander, RBS y Fortis para ponerse de acuerdo a la hora de gestionar cada una de las partes del banco holandés. “Si no está todo bien atado desde el principio, pueden surgir muchas discrepancias en el transcurso de la operación”, apunta Romera. Y añade: “Tampoco hay que perder de vista que “la eficiencia implica unos gastos en costes y los despidos de personal”.
Barclays, por un lado, y Santander, RBS y Fortis, por otro. Dos ofertas de gran calidad. “Las dos propuestas ofrecen una gestión de productos muy eficiente; una banca de inversión definida y con un potencial de crecimiento muy fuerte”, aclara Romera. Pueden hacer sus apuestas por quién será el vencedor.
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