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Texas, ¿el nuevo ElDorado de las empresas españolas?

Poco a poco, las empresas españolas han ido tomando posiciones en Texas y, ahora, empiezan a recoger los primeros frutos. El grupo de infraestructuras Ferrovial, a través de su filial de autopistas Cintra, ha sido elegido socio estratégico del Gobierno para desarrollar el Tran Texas Corridor (TTC-35); el grupo de construcción y servicios OHL ha adquirido dos constructoras; y el banco BBVA acaba de adquirir la entidad Compass, con sede el Alabama pero volcada en Texas. Pero esto es sólo el principio. Constructores, grupos de ingeniería, concesionarias de autopistas y bancos, entre otros, han puesto al paraíso del petróleo estadounidense en su punto de mira. Pero su objetivo no son los pozos de crudo, sino las infraestructuras y el creciente poder hispano.

 

De hecho, hace poco más de una década, las compañías españolas cruzaron el Atlántico para conquistar Latinoamérica. Entonces, se comparó esta odisea empresarial con la gesta realizada, cinco siglos antes, por Cristóbal Colón. Una vez más, los españoles habían encontrado su particular ElDorado en Hispanoamérica. Un territorio que, en tiempos del Gran Imperio Español, extendieron hasta el Nuevo México, conquistando gran parte del actual sur de Estados Unidos.

 

Ahora, parece que la historia se repite. Atraídos por la creciente presencia hispana en el país de las oportunidades, las empresas españolas han empezado a extender sus tentáculos por este país. Especialmente, en Texas, donde parecen haber instalado su centro de operaciones. ¿Por qué?, ¿qué tiene este mercado que tanto interés despierta entre las compañías españolas?

 

“En el caso de los bancos, BBVA está ante un mercado creciente y atractivo”, señala David Allen, profesor de Dirección Estratégica del Instituto de Empresa. Y añade: “Muchos de los clientes potenciales están vinculados a los mercados latinoamericanos en los que los bancos españoles se encuentran presentes. En este contexto, los bancos españoles tienen una experiencia considerable, y ofrecen con éxito sus servicios a los mismos segmentos de clientes en España”.

 

Hace poco más de una década, los latinos representaban el 27,6% de la población texana. En 2025, se estima que superarán los diez millones de habitantes, el 37,6% de toda la población de Texas. No en vano, junto a California y Arizona, Texas se ha convertido en el nuevo polo de atracción de población latina. Una oportunidad para las entidades financieras, especialmente, para aquellas con infraestructura a sendos lados de la frontera, como BBVA.

 

Además, el suroeste americano se ha convertido en el nuevo motor económico de Estados Unidos. Los mercados de esta zona están creciendo, de media, un punto más que el resto del país; disfrutan de unos menores impuestos, una mayor oferta de empleo y unos precios del suelo más baratos. Una suma de factores que están atrayendo a compañías, no sólo extranjeras, sino también estadounidenses, en detrimento de los Estados del norte.

 

Más allá de los hispanos

Argumentos como éstos demuestran que el atractivo de Texas, para las empresas españolas, no se ciñe al mundo hispano. Aunque es innegable que su elevada -y creciente- población latina es un imán para las inversiones españolas y una posible plataforma para saltar a Estados vecinos, también ofrece otros atractivos. Sobre todo, su ambicioso plan de desarrollo de infraestructuras, que ofrece oportunidades a constructoras, concesionarias, ingenierías, grupos tecnológicos, eléctricos y ferroviarios.

 

Un interés que tomó forma el pasado febrero, cuando una delegación de grandes compañías españolas viajó hasta Texas para conocer, de primera mano, el plan de infraestructuras que prevé arrancar el Gobierno, con un presupuesto de 150.000 millones de dólares (120.000 millones de euros).

 

Grupos constructores y de infraestructuras, como ACS, FCC, Acciona, Ferrovial, OHL, Sacyr Vallehermoso, Azvi y Elsamex; compañías tecnológicas como Abengoa, Elecnor, Indra y Soluziona, el fabricantes ferroviario Construcciones y Auxiliar de Ferrocarril (CAF) y el Banco Santander estuvieron durante cuatro días analizando todas las opciones de hacer negocios en Texas. Un suculento mercado que les ha abierto las puertas con mayor facilidad gracias a la misión comercial que realizó el ex presidente del Gobierno, José María Aznar, a principios de año; y durante la cual mantuvieron un encuentro con la US Chamber of Commerce, la Cámara de Comercio del país.

 

"EEUU es un mercado ideal. Las infraestructuras están en mal estado, puesto que hace años que no se invierte en ellas", señalaba, recientemente, Mauro Guillén, profesor de Wharton y Director of the Lauder Institute en el artículo Ferrovial, tras los pasos de Carlos V, publicado por Universia-Knowledge@Wharton. Además, decía, "los gobiernos centrales y locales tienen una crisis fiscal, por lo que buscan recabar fondos mediante privatizaciones y concesiones que atraigan el capital privado. No es de extrañar que las empresas españolas de infraestructuras, que son muy competitivas, estén quedándose con una parte del pastel".

 

En la misma línea, Esteban García Canal, profesor titular de Organización de Empresas de la Universidad de Oviedo, explicaba que, “en el caso español, el notable desarrollo de los proyectos de infraestructuras durante las últimas décadas, así como la experiencia internacional más reciente, dotó a las empresas españolas de un bagaje en ambos sentidos que explica sus éxitos actuales".

 

Esta experiencia, unida a un rápido posicionamiento en Texas, ha permitido a Ferrovial asociarse con el Gobierno para desarrollar el Trans Texas Corridor y adjudicarse las dos primeras autopistas de este proyecto: las secciones 5 y 6 de la vía rápida SH130 y, hace apenas un mes, la SH-121. Sólo estas dos concesiones suponen una inversión de 4.000 millones de dólares.

 

¿Banco de pruebas?

Los motivos que están llevando a las empresas españolas a instalarse en Texas pueden extrapolarse a otros Estados. Al menos, en las infraestructuras, donde constructoras, ingenierías, grupos tecnológicos y ferroviarios están olfateando cualquier oportunidad. Y también las entidades financieras. Sin embargo, resulta imposible no hacerse una pregunta. ¿Las compañías españolas están utilizado Texas como banco de pruebas?

 

El profesor Guillén considera que no. En su opinión, el desembarco en Texas responde a motivos diversos que han coincidido en el espacio y en el tiempo. “Cintra-Ferrovial entró en este mercado porque obtuvo una concesión para la autopista San Antonio-Dallas, y el BBVA porque quiere buscar sinergías entre sus bancos en México y la comunidad hispana en Estados Unidos”, explica.

 

No obstante, en el caso concreto de BBVA, el profesor Allen recomienda esperar y ver. “Actualmente, el dinero invertido en Estados Unidos sirve para explorar el mercado. Un paso mucho mayor tendría un impacto significativo en los resultados del banco. No hay ningún motivo para correr un riesgo así en este momento”.

 

Entre otros motivos, porque la entidad presidida por Francisco González ha invertido 7.410 millones de euros en adquirir Compass. Una operación que le ha permitido entrar en el top 20 bancario del país. Pero la situación hipotecaria que atraviesa Estados Unidos está empezando a volverse complicada, con un creciente aumento de la morosidad. Una coyuntura que inclina al profesor Allen a apostar por la cautela.

 

“Está por ver que Texas sea el trampolín de las compañías españolas a todo el mercado estadounidense”, dice Allen. Compañías de todo el mundo, añade,   “prueban suerte en Estados Unidos. Forma parte del juego de llegar a ser una gran multinacional. En los sectores de producción ha ido bastante bien, pero el sector servicios es otra historia, y a día de hoy muy pocos lo han logrado. Los bancos  minoristas españoles son muy buenos en lo que hacen; creo que tienen lo que hay que tener para lograrlo. Desafortunadamente, han elegido un momento complicado para entrar, ya que las hipotecas con atrasos están al alza”.

 

En la misma línea, el profesor Guillén recuerda la gran diversidad del mercado estadounidense. “En mercados de consumo, incluyendo banca, Estados Unidos es un mercado fragmentado, con pautas culturales y poder adquisitivo distinto. Es un país muy grande”.

 

Por eso, las oportunidades que ofrece Texas no pueden ser extrapolables al resto del país. Un ejemplo de los problemas que encuentran las compañías españolas para asentarse en este mercado es Zara. La todopoderosa compañía española ha tardado décadas en hacerse un hueco en Estados Unidos. La velocidad de crucero que ha caracterizado su crecimiento quedó frenada en este país, donde las diferencias culturales de una costa a otra y las dificultades logísticas para mantener su máxima de surtir a las tiendas cada quince días. Aunque Zara ha conseguido abrirse un hueco en Estados Unidos, lo ha hecho a un ritmo muy inferior al que está acostumbrada.

 

Un problema similar pueden encontrarse las entidades financieras. De hecho, el profesor David Allen señala que “tal vez, el obstáculo más importante sea la integración de los bancos que se han comprado y hacer frente al lío con el que se van a encontrar. A día de hoy, BBVA ha trabajado en un entorno económico positivo en Estados Unidos. A medida que esto cambie, veremos lo bien o lo mal que el banco entiende el mercado”.

 

Además, el profesor Guillén descarta que Texas esté llamado a ser el centro de operaciones de las compañías españolas en Estados Unidos. Hay ya varios grupos operando en ese país desde otros mercados. “Todo depende del sector. Freixenet (grupo de cavas) opera desde California, lo que tiene su lógica (por tratarse de una zona con amplios viñedos), pero vende en todo Estados Unidos. BBVA está en un sector grande y difícil, por lo que está yendo de Estado en Estado. Inditex también opera en muchos Estados”, apunta.

 

Sea cual sea la estrategia de las compañías españolas en Texas y en el resto de Estados Unidos, el profesor Allen apunta un último factor que puede tomarse como moraleja: “Las empresas excepcionales como Zara y los dos bancos españoles más grandes (Santander y BBVA) tendrán éxito prácticamente en cualquier lugar. Mi mayor preocupación es que puedan comprar negocios que estén sobrevalorados o que escondan problemas”. Y, a partir de aquí, hace una última reflexión sobre BBVA y su reciente compra del Compass: “El reto actual para BBVA en Estados Unidos es la crisis emergente en cuanto a los créditos, sobre todo en las hipotecas. Si BBVA triunfa en esta situación, podrá convertirse en un actor serio dentro del mercado estadounidense”.


Publicado el: 21/03/2007


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