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¿Es INDEC otra víctima del control de precios del gobierno argentino?

El Instituto Nacional de Estadísticas y Censos de la Argentina (INDEC) ha sufrido la intervención de la administración del presidente Néstor Kirchner, obsesionado por mantener la inflación por debajo de un dígito. Guillermo Moreno, secretario de Comercio Interior, ya ha presionado al campo, las empresas de servicios públicos, transporte, medicina privada y turismo, entre otros sectores, para cumplir con ese objetivo. El futuro del INDEC preocupa a los especialistas, ya que está en juego la credibilidad del organismo, encargado de medir indicadores tan sensibles como la pobreza, la desocupación y la balanza comercial, entre otros.

 

Según algunos rumores, Guillermo Moreno amenaza a los empresarios para exigirles que bajen los precios. También dicen que Moreno habla en tono autoritario en esas reuniones privadas y que incluso apoya los pies sobre el escritorio, como si se tratara de un capo de la mafia italiana. Son versiones que corren por los pasillos, por cierto muy difíciles de comprobar. Verdad o mentira, Moreno es uno de los principales funcionarios del gobierno del presidente Néstor Kirchner, y es el encargado de evitar que el índice de inflación supere los dos dígitos.

 

Pero a fines de enero, cuando los rumores y las estimaciones de algunos economistas hacían suponer que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) iba a sobrepasar el 1,5%, Moreno y la ministra de Economía, Felisa Miceli, recibieron directivas de Kirchner para reemplazar a una de las funcionarias más importantes del INDEC, por negarse a suministrar información sobre los comercios donde se recogen los datos.

 

La salida de Graciela Bevacqua el 29 de enero pasado, que estaba a cargo de la dirección del IPC dentro del INDEC, y su reemplazo por Beatriz Paglieri, cercana a la ministra de Economía, fue tomado por los medios, la oposición y los especialistas como una virtual “intervención” del gobierno en ese organismo.

 

Y es que el INDEC es un organismo oficial independiente, que se encarga de trazar indicadores tan sensibles como la pobreza, la desocupación, el índice de precios, y las exportaciones, entre muchos otros. Tanto revuelo causó el episodio que hasta diarios extranjeros, entre ellos el francés Le Monde, publicaron la noticia en sus páginas.

 

Con Beatriz Paglieri a cargo del IPC, el índice de enero arrojó finalmente un aumento del 1,1%. Para llegar a ese número, fueron claves la interpretación de la marcha de los rubros turismo y salud. Según el informe mensual que elabora el Programa de Análisis de Coyuntura Económica del Departamento de Economía de la Universidad Católica Argentina (UCA), que coordina el Lic. Ernesto O’Connor, “Ha sido llamativo el rubro turismo, que ha mostrado un crecimiento por debajo del aumento experimentado el año pasado en el mismo mes. En el cálculo del índice, se ha computado solamente una subida de 2,2% en los servicios para la salud, que refleja aumentos parciales de las prepagas (seguros privados), y no considera los aumentos del seguro básico de salud de hasta 23%”.

 

Las consecuencias

 

La gravedad del hecho reside en que el IPC funciona como un termómetro, es decir, según sea la variación de los precios de la canasta básica o total de alimentos que mide el índice, también se mueven los valores de pobreza e indigencia. Además, el IPC influye en las paritarias salariales de los distintos sindicatos, ya que toman el  nivel de inflación como punto de partida a la hora de pedir nuevos aumentos de sueldos.

 

En tanto, la marcha del IPC también puede ser significativa sobre los montos de la deuda pública en pesos, que se ajusta según el CER (Coeficiente de Estabilización de Referencia).

 

Sin embargo, para los especialistas, hay otro aspecto preocupante en torno de este hecho: “Es indudable que los episodios ya conocidos afectan la credibilidad del instituto, en particular porque su histórico perfil técnico se desdibujó a partir de las acusaciones de manipulación política que recibieron sus estadísticas e índices”, afirma el Dr. Gustavo Martínez Pandiani, decano de la Universidaddel Salvador (USAL), quien, incluso, remarca que la credibilidad “es el índice más importante que debe cuidar el INDEC. Y dicha credibilidad tiene como elemento esencial su independencia del poder político de turno”.

 

Para Eduardo Fracchia, director del Área de Economía del IAE de la UniversidadAustral, el episodio le llega de un modo personal ya que, cuando trabajaba en la CEPAL(Comisión Económica para América Latina y el Caribe), consultaba asiduamente al organismo. “Siempre admiré la tarea oculta y profesional de esta oficina del Estado de prestigio internacional. La falta de independencia del INDEC es sumamente peligrosa porque estamos tratando con la materia prima para el análisis económico, como es la información.”, afirma.

 

De hecho, el INDEC es un organismo que depende de Economía, pero se maneja con presupuesto propio. Las direcciones de cada área están a cargo de profesionales que acceden a esos puestos a través de concursos y la metodología de elaboración de las estadísticas responde a criterios internacionales.

 

Otra de las consecuencias negativas es la imagen del país en el exterior. “Puede haber daño sobre tomadores de decisión internacionales, pero esto dependerá de cómo siga la historia en el futuro”, indica Fracchia, del IAE.

 

La presidenta de la Agencia Nacionalde Desarrollo de Inversiones, Beatriz Nofal, de gira por los Estados Unidos durante los días en que se desató la crisis en el INDEC, admitió que "es un tema que preocupa" a los inversores, aunque también se mostraron conformes con la marcha de la economía.

 

Sin embargo, Pandiani no cree que la imagen de un país “sólo se componga de la confiabilidad de los índices que publica un organismo. Hay muchos otros factores más relevantes en juego. No obstante, toda la novela del INDEC no ayuda a consolidar la imagen del país”.

 

¿Una oportunidad para el sector privado?

 

La historia del INDEC indica que el organismo se ha mantenido independiente de los gobiernos de turno. En ese sentido, Eduardo Fracchia piensa que el INDEC “utiliza metodologías variadas por las best practices internacionales y es confiable lo que produce. Representan la realidad con fidelidad aunque obviamente hay sesgos y también hay intervalos de confianza de cada indicador”.

 

Además del INDEC, muchas consultoras privadas, universidades y cámaras empresarias elaboran sus propios índices e incluso el Banco Central realiza una comparación entre todos los indicadores para ver quién se acercó más a los datos oficiales. Por eso, muchos se preguntan si luego de la intervención del INDEC, el ámbito privado puede aprovechar el escenario. “Hay un nicho potencial interesante para las consultoras que podrían aprovechar, pero nunca tendrá la calidad técnica del INDEC porque el mismo llega a un universo mucho mayor de productos y servicios del IPC”, opina Eduardo Fracchia.

 

Para Pandiani, de la USAL, “la función de un instituto estatal es muy diferente a la que pueden tener las consultoras privadas. De todos modos, cuántos más índices midan la economía, mejor. Lo que abunda no daña, si se trabaja con seriedad y profesionalismo”.

 

Para evitar mayores daños en el organismo, que es responsable además de las estadísticas de todo el país, “lo primero que debería hacer el gobierno sería llamar a un concurso público de antecedentes para elegir con criterios técnicos y no políticos a  los cuadros superiores del instituto. En definitiva, no es el INDEC un organismo propicio para “luchar” contra la inflación, sino para medirla y analizarla”, enfatiza Martínez Pandiani.

 

De acuerdo al informe de la UCA, “El punto relevante es que la inflación verdadera se ubica en torno al 15% anual aproximadamente, dados, por ejemplo, los precios implícitos del PIB y la variación de otros precios de la economía. Esto es particularmente riesgoso, pues tendrá impactos sobre el consumo de la clase media (trabajadores que no están bajo convenio sindical, o autónomos que no pueden aumentar sus ingresos laborales) que deberán ajustar su patrón de consumo”.

 

La obsesión del gobierno por recurrir a todo tipo de control con el fin de mantener atada la inflación a un dígito, no es la mejor solución desde la óptica de Eduardo Fracchia, del IAE: “para parar la inflación debería instrumentarse una acción en cuatro frentes. Por un lado contracción monetaria; por el otro, disciplina fiscal aun mayor. También dejar de caer el dólar como ocurrió en Brasil y, finalmente, moderación en los ascensos de salarios”.

 

Guillermo Moreno ha presionado a empresarios rurales, industrias automotrices, frigoríficos, servicios públicos, entre otros sectores, con el mismo objetivo de siempre: contener los precios al consumidor.

 

Menos de un mes después del alejamiento de Graciela Bevacqua del INDEC, otra funcionaria de alto rango, Clyde Charre de Trabuchi, solicitó quedar "desafectada" del organismo a partir del 1º de marzo por diferencias en los cambios metodológicos impuestos por el gobierno. Trabuchi era directora nacional de Estadísticas de Condiciones de Vida del INDEC. Por otro lado, se abrió una causa judicial que investiga los hechos dentro del instituto; en tanto los empleados se han unido para realizar paro de actividades en varias oportunidades.

 

Pero mientras el INDEC intenta recuperar su prestigio, ¿cuál será la próxima víctima del control de precios del gobierno?


Publicado el: 07/03/2007


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