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El dilema de cómo gastar 60.000 millones de dólares

Hace unas semanas Warren Buffet donaba 31.000 millones de dólares a la Fundación Bill y Melinda Gates para contribuir a la lucha contra las veinte peores enfermedades que asolan el planeta y a mejorar las oportunidades educativas de todos los estadounidenses. Gracias a la contribución de Buffet –que adoptaba la forma de 10 millones de acciones de Berkshire Hathaway que se transferirán gradualmente a lo largo de varios años-, el tamaño de la Fundación, que en estos momentos es la más grande del mundo, se duplicará. No obstante, casi de manera inmediata han empezado a surgir cuestiones sobre cómo se pueden gestionar de una manera efectiva 60.000 millones de dólares, qué impacto tendrá la donación sobre otros donantes, y si la Fundación ha adoptado el mejor enfoque para resolver problemas sistémicos de salud en países en desarrollo. El profesor de Innovación y Empresa de Wharton y director del Sol C. Snider Entrepreneurial Research Center, Ian C. MacMillan, se entrevistó con la directora editorial de Knowledge@Wharton, Robbie Shell, y con el editor señor, Steve Guglielmi, para hablar sobre esta donación y otros temas relacionados. Las áreas del interés del profesor MacMillan incluyen la creación de riqueza social, las estrategias tecnológicas y los diferentes enfoques de gestión y empresariales para la gestión del conocimiento.

Knowledge@Wharton: Me gustaría comenzar preguntándole la misma cuestión que el propio Bill Gates planteaba durante su aparición en la Biblioteca Pública de Nueva York hace algunas semanas. ¿Será difícil gastar esta enorme cantidad de dinero de manera eficiente?

MacMillan: Me imagino que el Sr. Gates, que ha preferido dimitir de su puesto en Microsoft para asumir la dirección de este proyecto, no va a tener grandes problemas para encontrar el modo de gastar ese dinero. Pero lo que considero particularmente emocionante de todo este tema es que Warren Buffet haya reconocido que Gates y la Fundación Gates es una de las pocas fundaciones que existen hoy en día en el mundo que están más interesadas en el output que en los inputs. Así que creo que no va a ser tan difícil. Tal vez sea algo más complicado gastarlo de manera inteligente, pero seguro que no será difícil gastar esa cantidad de dinero si, tal y como afirma, realmente le preocupa ayudar a los más pobres del mundo.

Knowledge@Wharton: ¿Se le ocurre alguna idea sobre qué debería hacer con ese dinero?

Ian MacMillan: Este podría acabar siendo el principal tema de esta entrevista, pero en general creo que lo que está haciendo está bien. Ha adoptado un enfoque empresarial para hacer las cosas. Lo que le importan son los resultados, la inmunización de las personas, su educación... Todo su enfoque se basa en observar el output y los resultados en lugar de seguir perpetuando el problema. Así pues, debería seguir gastando el dinero en las enfermedades del mundo, en las veinte peores que afectan a la población mundial. Debería seguir gastando dinero en promover la educación primero para toda la población estadounidense y luego para el resto del mundo. Eso sería lo correcto.

Knowledge@Wharton: Existe cierta preocupación de que esta enorme fundación “descuelgue” a las demás, esto es, que consideren que ya no tienen que prestar ayuda en aquellas causas en las que Gates se haya involucrado.

Ian MacMillan: Aquellas que se “descuelguen” ahora significará que no eran verdaderos filántropos. Los problemas del mundo son tan enormes y urgentes que no existe motivo alguno para lavarse las manos con la disculpa de que Gates ya dio dinero para ello. Es simplemente una forma incorrecta de pensar.

Knowledge@Wharton: ¿Cuál cree que es el mayor reto al que se enfrenta Gates en los países en desarrollo? ¿Malas infraestructuras? ¿Gobiernos locales corruptos o indiferentes?

Ian MacMillan: Si pienso en África –y yo soy africano-, uno se nuestros mayores problemas es qué hacer con la pobreza extrema que se extiende por prácticamente todo el continente. Una gran parte de ella es corrupción del Gobierno. Otra gran parte es gente que simplemente no puede alimentarse por sí misma. Y otra gran parte es coger el dinero que se da para ayudar a esta gente y destinarlo directamente a las cuentas en el extranjero de burócratas corruptos de gobiernos. Creo que ésta es una cuestión que el Sr. Gates, cuando asuma la dirección, se asegurará de que no ocurra. Va a ser complicado porque para muchos de estos burócratas gubernamentales se ha convertido prácticamente en un derecho. Pero Gates es lo suficientemente fuerte como para imponer sus deseos en situaciones como ésta.

Knowledge@Wharton: Gates dice que su Fundación ha estado ofreciendo microcréditos en los últimos dieciocho meses, concediendo pequeños préstamos a gente pobre para que puedan poner en marcha un negocio propio sin depender constantemente de la ayuda caritativa. ¿Tendrá Gates éxito en esta iniciativa? ¿Es una buena estrategia?

Ian MacMillan: Creo que crear autosuficiencia empresarial es una de las armas más importantes que existen. En particular, muchísimas mujeres serán capaces de crear más negocios por sí mismas. Sin embargo, lo que realmente me preocupa es que existen otras oportunidades que no suelen contemplarse, como por ejemplo la oportunidad de ayudar a los pequeños negocios que están creciendo a hacerlo más rápido.

Muchas pequeñas empresas, en particular de países de África y otras zonas en desarrollo, no cuentan con un sistema bancario que ofrezca préstamos a las empresas. Y ocurre que una empresa que sobrevive al test del mercado y de hecho empieza a crecer, se queda sin dinero y no tiene a dónde acudir para conseguir más. Así que en mi opinión se debería apartar a un lado una cantidad importante de dinero para ayudar a los negocios a crecer más rápido. En muchos casos, cuando financias una empresa de reciente creación, lo que haces en realidad es crear la posibilidad de perder el dinero si el negocio fracasa.

Así pues, ¿por qué no centrarse también en empresas que hayan sobrevivido el test del mercado y asegurarse que consiguen dinero para crecer? De hecho esto generaría empleo tanto para el empresario como para otras personas. La concesión de microcréditos es una buena idea, y está funcionando con gran éxito en otros países en estos momentos, y hay muchas fundaciones y organizaciones que lo hacen. Pero creo que deberíamos también empezar a dedicar algo de dinero a ayudar a los pequeños negocios a crecer más rápido.

Knowledge@Wharton: Algunos medios de comunicación han sugerido que la donación de Buffet es la confirmación de que el sistema capitalista, que le ha convertido en uno de los hombres más ricos del mundo, ha fracasado a la hora de ayudar a la gente más pobre de la sociedad. ¿Cree que esto es efectivamente lo que Buffet dice?

Ian MacMillan: Creo que simplemente es una manifestación del tipo de idioteces que los medios publican hoy en día. No tienen nada bueno que decir, así que no lo dicen.

Knowledge@Wharton: Entonces usted cree que simplemente es la interpretación que hace un periodista de la donación, ¿no?

Ian MacMillan: Me sorprendería que fuese sólo uno. Creo que existe toda una categoría de gente empeñada en ver que nada bueno ocurre en este mundo e informan únicamente de las malas noticias con el menor rayo de esperanza posible.

Knowledge@Wharton: ¿Cómo se podría cuantificar el éxito de esta fundación?

Ian MacMillan: Basándonos en los resultados. Creo que cuando las agencias sugieran proyectos a la Fundación Gates, éstos se evaluarán simplemente por sus resultados ... cuántos niños fueron inmunizados, qué ha pasado con la nutrición en la región, cuántos niños han recibido educación. Echemos un vistazo a los resultados. Es así como se cuantifica el éxito: a cuántas personas se ha ayudado. Con semejante cuantía de dinero y teniendo cuidado para no gastarlo demasiado rápido, resulta obvio que estamos hablando de ayudar a millones de personas. Y si conseguimos que las agencias que piden dinero operen en base a resultados cuantificables, creo que se va a conseguir hacer mucho bien. Millones de personas van a tener una vida más saludable y feliz.

Knowledge@Wharton: ¿Qué tipo de salvaguardas implementaría para asegurar que el dinero se gasta de manera inteligente? ¿Le preocupa que Gates sea capaz de hacerlo?

Ian MacMillan: Realmente creo que adoptará sistemas adecuados. Creo que va a haber salvaguardas para asegurar que si dices que estás haciendo algo, pueda ser cuantificado. Y lo que haces debería ser valorado en función del valor que tiene para la sociedad.

Knowledge@Wharton: ¿Cuáles serían los posibles riesgos de esta donación?

Ian MacMillan: Existen una serie de agencias que reclaman ser filantrópicas, pero que en el fondo lo único que han hecho es crear un sistema que se auto-perpetúa. Es lo que Paul Theroux denomina “los agentes de la virtud”, y lo que hacen es crear organizaciones que simplemente gastan todo el dinero que pueden en pro de su propia comodidad y se aseguran que van a conseguir dinero en la siguiente ronda de subvenciones para seguir estando cómodos. En mi opinión, el mayor peligro es que estas organizaciones empiecen a abrirse camino entre el dinero de Fundación Gates. Creo que si podemos prevenir que ocurra sería una buena noticia.

 

Otro punto negativo es la posibilidad de que este dinero pueda reconducirse de algún modo hacia cuentas en el extranjero de burócratas corruptos. Muchos de estos gobiernos, no todos, pero muchos de estos gobiernos no tienen interés alguno en poner fin al hambre o a las enfermedades en sus países, ya que eso significaría el fin de la entrada de ayudas. Y esto significa que ya no habrá más dinero que depositar en cuentas en el extranjero. Así pues, me preocupa que no sea posible evitar que esto ocurra.

 

Creo que gracias al tipo de trabajo que la Fundación Gates empezará a realizar, se reducirá las “dependencias cuenco de hojalata” enfermizas que se crean. Allí donde surja un problema, la ayuda acude a resolverlo. Pero en el fondo no resuelve el problema y lo que ocurre es que la gente sigue volviendo con sus cuencos de hojalata. El peor caso es cuando esta dependencia cuenco de hojalata, junto con los “derechos” adquiridos por los burócratas, hacen que la gente crea que no pueden hacer para resolver los problemas por sí mismos. Sospecho que simplemente esto no va a ocurrir con la Fundación Gates, pero podría ser un verdadero peligro.

 

Knowledge@Wharton : La última pregunta, ¿Cómo gastaría este dinero si fuese suyo? Ha mencionado la ayuda a las pequeñas empresas, la estrategia de microcréditos ... ¿hay otras áreas a las que destinaría el dinero?

 

Ian MacMillan: Va a sonar algo extraño, pero voy a explicarme. Tenemos un programa aquí con el que creo que es posible -empleando los talentos de una universidad como la de Pennsylvania para estudiar los problemas sociales-, empezar a crear empresas, empresas que ataquen los problemas; y además el empresario/a ganaría dinero resolviendo dichos problemas. Lo que se consigue es romper esa “dependencia cuenco de hojalata”, ya que ese individuo puede empezar a ganar dinero y se pone en marcha un círculo virtuoso en lugar de vicioso. Cuanto más dinero gane esa persona, a más gente ayudará. Cuanta más gente reciba ayuda, más dinero gana esa persona.

 

Knowledge@Wharton: ¿Entonces se trata de un modelo basado en la obtención de beneficios?

 

Ian MacMillan: Sí. Tiene ánimo de lucro. Pero lo que intentamos hacer es en primer lugar dedicar toda nuestra energía y dinero propio a nuestras ideas. “Vamos a salir ahí fuera e intentar crear este negocio, y si funciona puede ser reproducido a lo largo y ancho del planeta en lugares donde se necesite”. La segunda cosa importante es que no tienes que ganar mucho dinero si eres emprendedor en una economía en desarrollo. Lo que en este país se consideraría un beneficio reducido, para personas de países de África y Latinoamérica podría ser un beneficio enorme. No se necesita ganar mucho dinero para que a ellos les merezca la pena.

 

Y la tercera cosa que esperamos es que, si podemos crear el tipo de negocio adecuado, siempre podemos acudir a un filántropo y decirle “Si inviertes una importante suma en esta fábrica que vamos a crear, generarás empleos y mejorarás las salud y nutrición de esta gente durante décadas; no volveremos a pedirte dinero ya que la fábrica se sostendrá por sí misma”. Esa sería una de las cosas en las que creo que me gastaría el dinero. Espero de verdad que alguien como la Fundación Gates empiece a considerar que podría ser un modo de atacar el problema de la pobreza. Después de todo, el matrimonio Gates también fue emprendedor, y mira hasta donde llegó.


Publicado el: 12/07/2006


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