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El depósito de Repsol YPF se queda sin combustible

Repsol YPF, fruto de la fusión de las petroleras nacionales de España y Argentina, afronta una situación difícil. El reciente cambio de Gobierno en Bolivia, que ha llevado al poder al populista Evo Morales, ha desplegado una cortina de incertidumbres sobre el futuro de la petrolera.

 

El pasado 26 de enero, con carácter de urgencia y por sorpresa, Antonio Brufau, presidente ejecutivo de Repsol YPF, comunicó a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), a las autoridades bursátiles de EEUU, a los analistas y a la prensa, que la compañía recortaba el nivel de sus reservas probadas de gas natural y crudo en 1.245 millones de barriles equivalentes de petróleo (BEP). Es decir, de un día para otro, la empresa perdía el 25% de sus reservas mundiales (4.926 millones de BEP).

 

Una rebaja con tres nombres propios: Bolivia (52%), Argentina (41%) y Venezuela. Es en estos tres países donde la compañía asegura haber perdido la mayoría de sus reservas, aunque el recorte también afecta a Argelia. En opinión de Altina Sebastián, profesora de Finanzas de la Universidad Complutense de Madrid (UCM), "si para una petrolera las reservas son la despensa a la que acuden para alimentar su actividad ordinaria a medio y largo plazo, Repsol necesita encontrar urgentemente nuevas fuentes de recursos: Su tasa de reposición es baja, situándose en torno al 20%, esto es, que sólo renueva 2 de cada 10 barriles que vende cada año. Este ratio se sitúa a considerable distancia de los líderes del sector”. Además, explica, “la acción de oro que otorga al Gobierno español capacidad para bloquear cualquier operación corporativa sobre Repsol quedará abolida en los próximos días, por lo que el riesgo de una OPA (oferta pública de adquisición) aumenta considerablemente".

 

Tras una semana sin conciliar el sueño, como reconoció él mismo, Antonio Brufau anunció que también ha congelado inversiones en Bolivia por importe de 400 millones de euros, es decir, la mitad de las previstas en su Plan Estratégico 2005-2009. La razón que dio para este cambio de planes fue que algunos proyectos se han vuelto inviables económicamente tras la entrada en vigor de la nueva Ley de Hidrocarburos, que eleva los impuestos a la producción al 32% y las regalías al 18%. Ésta es una de las primeras decisiones que ha tomado el nuevo presidente del país tras llegar al poder, lo que ha significado un duro golpe para la petrolera hispano-argentina.

 

"El mes pasado, el ministro boliviano de Hidrocarburos, Andrés Soliz, mantuvo reuniones con representantes de las compañías extranjeras y con los embajadores de países con intereses en Bolivia”, recuerda Sergio R. Torassa, profesor de Finanzas de la European University. Al finalizar las mismas, añade, “Soliz declaró que las petroleras que operan en Bolivia han mostrado señales de que accederán a las nuevas reglas del juego que entrarán en vigor para el sector".

 

No obstante, Torassa relativiza el impacto de estas reuniones, hasta el punto de considerarlas "una primera toma de contacto, ya que las reglas de juego a las que alude el ministro todavía están en proceso de redacción. De hecho, para las petroleras, la nacionalización de los recursos gasísticos no es su principal motivo de preocupación. Lo que sí les preocupa, y mucho, son dos cosas: Primero, que les suban los impuestos por extracción y venta. Y segundo, que fruto del discurso populista y antiimperialista del que hace gala el presidente Morales y su partido, se les impida vender gas boliviano a Estados Unidos, precisamente el cliente con mayor potencial".

 

Oportunidad para las petroleras latinoamericanas

 

Aunque la nueva Ley de Hidrocarburos es una medida que afecta a todas las compañías energéticas, cada empresa es un mundo distinto. Por eso, los nubarrones que sobrevuelan Repsol YPF contrastan con el nuevo y brillante horizonte que puede abrirse para las petroleras latinoamericanas. Una postura que defiende Hugo Macías Cardona, profesor de la Universidad de Medellín (Colombia) y Coordinador del CIECA (Centro de Investigaciones Económicas, Contables y Administrativas), centro asociado a la RED ECONOLATIN. "Las dificultades de la explotación de hidrocarburos en Bolivia parecieran estar marcando un viraje fuerte en la política energética del país, donde aumentaría la participación de empresas de hidrocarburos suramericanas (de Brasil y probablemente de Venezuela), en detrimento de la inversión europea y norteamericana. La política energética boliviana parece virar hacia Suramérica", destaca Macías.

 

De hecho, el profesor considera que "para la industria de los hidrocarburos las consecuencias no son muy importantes, en realidad otra empresa puede empezar a explotar los recursos, como ya se está negociando con la brasileña Petrobrás. Para España, en cambio, la amenaza sí es importante, porque podría perder el control de su industria energética, pasando a manos de extranjeros”.

 

En Bolivia trabajan multitud de compañías energéticas internacionales, como British Gas, Vintage (EEUU), Pan American (EEUU ), Pluspetrol (Argentina)…, pero el 80% de las reservas está concentrado en apenas tres manos: la francesa Total, Petrobrás y Repsol. La drástica medida adoptada por esta última puede traducirse, según Macías, en "un debilitamiento de su posición financiera y generación de desconfianza frente a los inversores actuales y los potenciales. Eso, necesariamente, conducirá a la reducción de sus operaciones o, por lo menos, a frenar la expansión de las mismas; y tendrá efectos directos sobre los niveles de rentabilidad" advierte el profesor.

 

Para el profesor Torassa, la nueva y triste realidad de Repsol YPF se traducirá en un incumplimiento de sus objetivos estratégicos. "Con esta reducción de reservas, es imposible que la compañía cumpla con los objetivos de producción de 1.324 millones de barriles de petróleo equivalentes de petróleo al día (Mibep) previstos para 2009. Lo más probable es que la producción se mantenga en los niveles actuales, esto es, sobre 1.165 MiBep/día".

 

Para contrarrestar este cambio de planes, Antonio Brufau ya ha anunciado que presentará un nuevo plan estratégico, que pasará por incrementar las inversiones previstas hasta 2009 en 1.400 millones de euros. Es decir, que si el anterior objetivo de la empresa alcanzaba los 21.600 millones de euros de inversión, ahora deberá destinar 23.000 millones.

 

Shell en la memoria

 

El pasado 26 de enero, nada más conocerse que Repsol rebajaba sus reservas un 25%, vino a la memoria el escándalo protagonizado por la multinacional Shell. La compañía angloholandesa también recordó drásticamente sus reservas hace dos años. Una crisis que se tradujo en desplomes bursátiles, recortes de resultados, purgas entre los ejecutivos del grupo y una dura investigación por parte la SEC (Securities and Exchange Commission).

 

Un ejemplo que la profesora Altina Sebastián recupera para prever las consecuencias que ahora puede sufrir Repsol. "Aunque este caso es diferente al escándalo originado por Shell tiempo atrás -reconoce-, es previsible la apertura de un expediente informativo por parte de la SEC. El regulador bursátil americano es extraordinariamente vigilante ante cualquier información errónea que se facilite a los accionistas". No obstante, la profesora de la UCM deja abierta una puerta a la esperanza sobre el alcance y las consecuencias de esta investigación. "No es previsible que de este expediente resulte nada grave", señala. Pero también advierte: "el impacto sobre la imagen de la compañía sí que es importante".

 

La débil situación que atraviesa el grupo, con un desplome bursátil superior al 10% (más de 3.000 millones de valor en bolsa) y la seria amenaza de una rebaja del ráting por parte de las agencias de calificación, también hace temer al equipo de Antonio Brufau una oferta hostil (OPA) por parte de algún gigante del sector.

 

El profesor Torassa advierte que "la caída en los precios de la cotización de Repsol –que algunos analistas incluso estiman que podría continuar hasta los 21 euros por acción- han dejado a la compañía en una situación compleja. Su pequeña capitalización relativa respecto a los líderes del sector a nivel mundial constituye una debilidad significativa". En España, añade Macías, “vienen creciendo los temores sobre la posible venta de la compañía a través de una Opa. Desde el punto de vista técnico y financiero se trata de una transacción posible, la amenaza para España está en que su sector energético pase a manos de extranjeros, perdiendo el control directo sobre la industria energética del país".

 

Nubarrones en el horizonte

 

A este entorno de incertidumbre, se suma el intenso año en materia de procesos electorales que vivirá Latinoamérica en 2006. Unos comicios que podrían generar más disgustos a Repsol si tomaran el poder más políticos populistas como Hugo Chávez (Venezuela) y Evo Morales (Bolivia). Sin embargo, para la profesora Altina Sebastián "el mayor riesgo para Repsol está en Argentina, de donde procede el 60% de la generación de recursos de la compañía. La sustitución, hace unas semanas, del ministro de economía argentino Lavagna supone un serio revés de cara al compromiso de revisión de tarifas de las compañías que operan en el país. En el caso de Repsol, los temas en proceso de negociación son de capital importancia: La problemática de explotación de los yacimientos actuales, el alargamiento de las concesiones y los límites de la competencia estatal son algunos de los temas en agenda".

 

Ahora Repsol cuenta con 3.672 millones de BEP concentrado en Argentina (55%), Trinidad y Tobago (21%) Bolivia (10%) y un 17% en el resto del mundo. Unas regiones donde la compañía deberá hacer ingentes esfuerzos para recuperar la confianza de los políticos y los inversores, sobre todo, si se cumplen los pronósticos del profesor Macías. "Aunque la empresa demuestre que no ha incurrido en fraude contable, continuará la desconfianza en sus operaciones; además, la competencia al interior de cada país entre empresas que explotan hidrocarburos puede hacer que esta actividad siga siendo desarrollada por otras compañías".

 

La compañía también se enfrentará a una dura batalla legal. Según la prensa española, dos bufetes de abogados estadounidenses preparan sendas demandas contra la empresa a raíz de los acontecimientos desatados el pasado 26 de enero. Repsol, por su parte, ha contratado a dos prestigiosos despachos legales para plantear su estrategia defensiva ante la avalancha de demandas que puede venirle encima y para granjearse la confianza de los reguladores (SEC, CNMV).

 

Curiosamente, los especialistas contratados por Repsol son los mismo que llevaron las riendas en el caso Shell: el estadounidense Davis Polk & Wardwell y el británico King & Spalding. Con la ayuda de estos dos bufetes, la compañía quiere delimitar responsabilidad en la contabilidad de las reservas. Una culpa que Antonio Brufau achacó al anterior equipo gestor, encabezado por el ex presidente de la petrolera Alfonso Cortina, el directivo que compró YPF y lideró la compañía hasta mediados de 2004, cuando fue sustituido por el actual presidente. Pero tampoco se debe olvidar que, por aquel entonces, Brufau era miembro de la comisión de auditoria del grupo y representante en el consejo del principal accionista de Repsol YPF, la entidad financiera La Caixa.

 

Parece que el próximo capítulo de esta acalorada historia podría escribirse en los tribunales.


Publicado el: 22/02/2006


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