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Skype: ¿mucho ruido y pocas nueces?

Aunque Skype, que proporciona servicios de telefonía a través de Internet (VoIP) y permite llamadas de ordenador a ordenador, acaba de cumplir dos años de edad este verano, aún no está muy claro el tipo de negocio al que se dedicará en un futuro esta joven empresa. Skype podría seguir simplemente siendo un software minoritario para los locos de la tecnología, convertirse en la próxima generación de plataforma para las comunicaciones o en el próximo eBay o Google, sostienen algunos expertos de Wharton.

No obstante, lo cierto es que merece la pena seguir la pista a Skype, con oficinas en Estonia, Londres, San Francisco, Corea y Japón. La empresa ofrece una serie de tendencias clave: tecnología peer-to-peer (utilizando la capacidad ampliada de una red de ordenadores), convertir los servicios telefónicos en un bien normal y la naturaleza viral del marketing a través de Internet.

Skype funciona del siguiente modo. Se trata de una aplicación de software que permite que la gente hable y se envíe mensajes instantáneos de forma gratuita utilizando las conexiones entre ordenadores. Los usuarios –identificados a través de nombres en lugar de números-, hablan a través de unos auriculares con micrófono conectados a su ordenador (para que haya conexión es necesario que otras personas tengan Skype). Pero a diferencia de la mayoría de servicios VoIP, Skype utiliza tecnología peer-to peer para combinar los recursos informáticos de todos sus usuarios. A nadie debe por tanto sorprender que el consejero delegado de Skype, Niklas Zennström haya sido también el creador del software Kazaa, que permite que la gente intercambie fácilmente archivos de música. Zennström sostiene que Skype es algo más que simplemente un modo barato de hablar, y señala que en un futuro la empresa también ofrecerá servicios de comunicación visual y algunos otros aún no creados.

Mientras, las cifras hablan por sí mismas. A principios de agosto el software de Shype se había descargado en casi 145 millones ocasiones, y según datos de la empresa hay unos 47 millones de personas utilizando sus servicios. Más de 1,8 millones de personas utilizan SkypeOut, un servicio de pago que permite a los usuarios llamar desde sus ordenadores personales a teléfonos normales con tarifa baja. Skype también cobra por su voice mail, que permite recibir mensajes de voz en caso de no poder contestar las llamadas. “Tiene gracia como crecen las cosas”, dice Barbara Kahn, profesora de Marketing de Wharton y usuaria de Skype. “Skype simplemente empezó a subir y luego se produjo una explosión”.

El efecto red

Según Kahn, Skype ha pasado de 100.000 a 47 millones de usuarios en menos de dos años, principalmente gracias al marketing viral. Hace algunas semanas Kahn empezaba a utilizar Skype, y desde entonces ya ha recomendado a seis amigos que descarguen su software. El profesor de Marketing de Wharton Xavier Dreze utiliza Skype para hacer llamadas desde su ordenador cuando viaja a países como Singapur. Dreze no está seguro de si Skype es un fenómeno de corto plazo o el nacimiento del mayor servicio de comunicaciones del mundo, pero predice que seguirá creciendo siempre y cuando los usuarios sigan recomendándolo a sus amigos. “Skype ahora es software de culto; el reto es hacer que sea predominante”, dice Dreze. El profesor de Políticas Públicas y Empresa de Wharton Gerald Faulhaber está de acuerdo, añadiendo que aunque el apoyo que la prensa ha prestado a Skype es significativo, aún sigue siendo “una delicia tecnológica con la que hacer llamadas de ordenador a ordenador. Su ascenso a primera división pasa por hacer desaparecer su imagen de software para los locos de la informática”, dice.

El profesor de Derecho y Ética Empresarial de Wharton Kevin Werbach reconoce que existen retos, pero no obstante considera que Skype es un “fenómeno subestimado de las telecomunicaciones”. El hecho de que la utilización de Skype haya crecido tanto en tan corto periodo de tiempo sin necesidad de campañas de marketing es algo extraordinario”, dice Werbach.

Unos cuantos inversores tienen los ojos puestos en el potencial de Skype. Durante la conferencia Always On Innovation celebrada el 20 de julio en la Universidad de Standford, Tim Draper, fundador y director general de la firma de inversiones de capital-riesgo Draper Fisher Jurvetson, afirmaba haber invertido cerca de 10 millones de dólares en Skype después de haber conocido a Zennström. Draper también financió Hotmail, un servicio de correo electrónico a través de la Red que fue adquirido por Microsoft en la nochevieja de 1997.

Steve McGeown, director de gestión de productos de Sandvine, una empresa con sede en Ontario que fabrica equipamientos para redes de banda ancha, dice que posiblemente Draper haya acertado apostando por Skype. Los colegas de McGeown utilizan Skype regularmente cuando viajan y han empezado a incluir sus números Skype en sus tarjetas de visita, una señal de inicio de mercado de masas. “Skype aún no tiene un mercado de masas, pero en mis tarjetas ya aparece mi número Skype”, dice McGeown.

Migración hacia los servicios de pago

Hasta el momento Skype está generando ingresos vendiendo servicios con valor añadido, como el voice mail o la posibilidad de llamar a alguien a un teléfono tradicional desde tu ordenador por unos pocos céntimos el minuto. En el futuro Skype podría vender suscripciones, cobrar pequeñas tarifas o conceder licencias para su software. En opinión de Zennström, que también participó en la conferencia AlwaysOn, si se lograse que tan sólo una pequeña parte de las personas que descargan el software pagasen, Skype ya obtendría beneficios porque “el incremento de usuarios no genera costes adicionales”. Skype no revela sus cifras.

Faulhaber sostiene que el reto de Skype es haber empezado como un servicio gratuito y posteriormente transformarse en un servicio de pago. “Skype no puede ser un jugador de segunda, ya que en ese caso tan sólo sería una opción barata con pocos beneficios”. Kahn sostiene que el modelo de proporcionar servicios gratuitos pero cobrar por los extras podría funcionar. “Te acostumbras a los servicios gratuitos, pero también empiezas a depender de ellos. En cuanto no puedes vivir sin ellos, estarás dispuesto a pagar una pequeña cuota”. Para Werbach la cuestión no es si Skype puede ser rentable, sino si puede llegar a ser enormemente rentable. “¿Hasta donde pueden llegar los beneficios de Skype? ¿Tiene ante sí una oportunidad o una gran oportunidad?”, pregunta.

Otra parte del nuevo modelo de empresa de Skype consistiría en asociarse con empresas de hardware para incorporar su software en diversos dispositivos. McGeown dice que Skype podría ser capaz de revolucionar el tradicional modelo de telecomunicaciones, donde los proveedores ofrecen a sus clientes teléfonos de bajo coste a cambio de abonarse pagando cuotas mensuales por los servicios. “El modelo empresarial no consistirá per sé en las llamadas de larga distancia y servicios adicionales”, dice McGeown. “La cosa más inteligente que están haciendo es conceder licencias para emplear su software en dispositivos y teléfonos portátiles”.

Si Skype capta suficientes usuarios, añade McGeown, podría inundar el negocio de los dispositivos portátiles y cobrar una tarifa, por ejemplo de un dólar, por cada dispositivo que se vendiese. Lo único que los clientes tendrían que pagar serían los dispositivos, ya que los servicios serían básicamente gratuitos.

E incluso si esta idea no prosperase, McGeown predice que Skype podría tener un negocio rentable vendiendo servicios de videoconferencia a familias y empresas. “Estos pequeños servicios pueden tener grandes márgenes”, afirma McGeown. “Si Skype desarrolla un mercado de masas, su salud financiera sería envidiable si tan sólo un pequeño porcentaje de sus clientes adquiriese sus servicios”.

Un problema podría ser la calidad del servicio, dice Faulhaber. A veces se producen retrasos de apenas unas fracciones de segundo cuando se llama con Skype desde por ejemplo, tu ordenador en Singapur a una línea telefónica tradicional. Sin embargo, Dreze afirma que las llamadas entre ordenadores utilizando Skype son más fiables. En opinión de Faulhaber, hasta que el servicio prestado por Skype sea tan fiable como el de las líneas telefónicas tradicionales, Skype se emplearán como complemento a los servicios de telecomunicaciones ya existentes. No obstante, Werbach sugiere que Skype pasará a formar parte del conjunto de servicios utilizados por los clientes. Y con respecto a las llamadas internacionales cuando se está de viaje, Skype podría convertirse en la opción líder.

El juego de la regulación

En opinión de Faulhaber, uno de los mayores retos de Skype será dejar de ser una empresa de telecomunicaciones sujeta a las regulaciones correspondientes para transformarse en una empresa de software que opere bajo el radar de la Federal Communications Commission. Por ejemplo, tanto Vonage como las Bells regionales han estado presionando para que las llamadas de emergencia al 911 puedan realizarse también a través de Internet. Ahora Vonage puede ofrecer llamadas de emergencia al 911, pero los clientes tienen que saber cuál es su localización –con la telefonía por Internet no se sabe cuál es el lugar de origen de la llamada-, y que no siempre es posible establecer contacto con el 911 debido a problemas eléctricos o con la banda ancha.

El hecho de que algunos servicios básicos no están siempre disponibles es un factor en contra de la telefonía y servicios a través de Internet como Skype. “Lo bueno del teléfono es que siempre está operativo”, dice Faulhaber. “VoIP seguirá avanzando para ofrecer otros servicios adicionales, pero también tendrá que incrementar su fiabilidad”.

Por el momento la postura que defiende Zennström es que Skype no es exclusivamente un servicio de comunicaciones por voz. Cuando se le pregunta si con Skype se podrán realizar llamadas de emergencia al 911, Zennström responde que no considera que sea necesario. Después de todo, Skype no es necesariamente un servicio de telefonía local. En opinión de McGeown, este argumento ilustra como el posicionamiento es crucial en lo que se refiere a la regulación. “Todas estas empresas están viviendo una gran mentira”, señala. “Vonage dice que no compite con Skype porque Skype se dedica a las llamadas entre ordenadores. Skype dice que no es sustituto de los servicios de telefonía, una postura bastante inteligente por todo lo que la telefonía tradicional implica. Pero si estoy en Corea no encuentro diferencia alguna entre Skype y una llamada telefónica tradicional, excepto que al final con Skype no hay factura”.

Regular Skype sería enormemente complicado, por no decir imposible, añade Werbach. “Los temas de regulación son un reto para la Federal Communications Commission. ¿Hasta qué punto puedes aplicar una regulación a una empresa de Luxemburgo con software gratuito? ¿Cómo implantar y hacer cumplir las normas? Imposible”. Skype va a tener que “caminar por la cuerda floja, pero no puede quedarse atrapada en semejante marco regulatorio”, añade McGeown. “Si así ocurre, podría convertirse en un negocio subversivo” 

¿Objetivo de absorción?

Nadie sabe qué depara el futuro para Skype. Algunas de las diferentes opciones son:

  • Skype podría convertirse en la nueva plataforma de las comunicaciones que aúna la imagen y el sonido, por no mencionar los millones de personas que podrían comunicarse a través de aparatos portátiles. No obstante, Dreze cree que surgirán nuevos competidores para Skype de la mano de Microsoft, Yahoo y Google.
  • Skype podría ser adquirida por una de las actuales empresas del mundo de las comunicaciones o de los medios de comunicación. Werbach afirma que ya hay rumores de numerosas empresas que están estudiando la posibilidad de comprar Skype. De hecho, un reciente artículo de CNTE.com afirmaba que News Corp, propiedad de Rupert Murdoch, supuestamente mantuvo –sin éxito-, conversaciones para adquirir Skype por 3.000 millones de dólares. La gran cuestión es cuánto vale Skype. Cuando se le hizo tal pregunta a Zennström, su consejero delegado, éste respondió “No sabemos. Sigue siendo una empresa privada y estamos contentos por ello”.
  • La empresa podría tener que contemplar determinados marcos regulatorios relacionados con temas como las llamadas de emergencia al 911 a medida que crezca como empresa de telecomunicaciones.
  • O también podría seguir siendo un movimiento subversivo que capta millones de usuarios de todo el mundo y evita todo tipo de regulación.

Otra potencial amenaza para Skype es que las empresas de cable y telecomunicaciones pudiesen bloquear su utilización. Sin embargo, Zennström cree que semejante decisión sería contraproducente para las empresas de telecomunicaciones. “La gente utiliza Internet para acceder a los servicios”, señala. “Si una empresa de telecomunicaciones está bloqueando el acceso a esos servicios en el fondo está echando a la gente”. Ante semejante posibilidad tal vez lo más razonable sería que los proveedores de telecomunicaciones simplemente adquiriesen Skype. “Una absorción sería posible, pero la cultura y la historia de la empresa constituirían grandes retos para las principales empresas de telecomunicaciones y medios de comunicación”, afirma Werbach. “Me sorprendería, aunque no excesivamente, que fuese adquirida”.


Publicado el: 21/09/2005


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