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Recetas para suavizar la reinserción laboral de las mujeres

Las mujeres ejecutivas que abandonan el mundo corporativo cuando alcanzan el techo de cristal, quieren dedicarse a su familia a tiempo completo o deciden centrarse en otros intereses, se encuentran -según una nueva investigación de Wharton-, con enormes obstáculos cuando intentan reincorporarse al mercado de trabajo.

Para superar dichos obstáculos las mujeres deberían ser conscientes de las dificultades a las que se enfrentarán en un futuro y preparase para su reinserción en el mercado de trabajo desde en el preciso momento en que lo abandonan, sostiene Monica McGrath, profesora asociada de Gestión en Wharton, especialista en formación de ejecutivos y coautora del estudio titulado Back in the Game. Returning to Business after a Hiatus: Experiences and Recommendations for Women, Employers, and Universities (De nuevo en el terreno de juego: Volver al mundo de los negocios tras una pausa: experiencias y recomendaciones para las mujeres, empleadores y universidades. “Observé como muchas mujeres, al cumplir los cincuenta o cuando sus hijos estaban a punto de entrar en la universidad, se decían Ahora voy a volver a trabajar, pero les resultaba imposible”, explica McGrath. “Eran mujeres profesionales de gran talento. ¿Por qué les resultaba tan difícil, sino imposible?

El estudio encontraba que el 36% de las mujeres que habían dejado sus trabajos estaban en cierto modo contrariadas respecto a su decisión, mientras que el 70% seguían estando, en general, contentas. Cuando se les pedía que describiesen la experiencia de buscar empleo al decidir volver a trabajar, el 50% afirmaba sentirse frustrada y el 18% decía que la experiencia era deprimente. Las mujeres estaban “furiosas por tener que justificar su decisión y tener que empezar de nuevo desde cero como si nunca hubiesen hecho un MBA”, explica McGrath, ex directora del programa de desarrollo de liderazgo del MBA de Wharton.

McGrath realizaba dicho estudio con dos alumnas de Wharton, Marla Driscoll, antigua socia de Accenture y desde hace dos años consultora independiente, y Mary Gross, directora de formación y desarrollo en Merrill Lynch Investment Managers. El Wharton Center for Leadership and Change Management y la Fundación Forté, una organización sin ánimo de lucro que fomenta el desarrollo de líderes empresariales femeninos, contribuyeron a la elaboración del estudio.   

A finales de 2004 y principios de 2005, McGrath, Driscoll y Gross entrevistaron a 130 ejecutivas que habían abandonado el mercado de trabajo durante al menos dos años y que ya habían logrado reincorporarse o bien aún lo estaban intentando. El 83% de las entrevistadas tenía más de 35 años y el 81% había cursado un MBA. El 60% había dejado su trabajo hacía menos de cinco años y el 18% menos de 10 años. En el momento en que se realizaron las entrevistas, el 60% se había reincorporado al mercado de trabajo y el 32% estaba buscando empleo activamente.

La mayoría de las entrevistadas -concretamente el 64%-, había planeado dejar su trabajo durante cinco o menos años, mientras que el 48% había pensado dejarlo durante dos o menos años. Al final, sólo el 29% se atuvo a los planes; el 28% permaneció fuera del mercado de trabajo durante menos tiempo y el 43% durante más. El 87% de las mujeres que inicialmente no tenían pensado volver a trabajar se habían ya reincorporado o bien estaban buscando trabajo.

Las entrevistas mostraban que estas mujeres querían encontrar un trabajo por el reto y estimulo intelectual de volver a formar parte del mercado de trabajo. Volvían por necesidades económicas. “Las situaciones económicas también cambian. Las edades de los hijos cambian. Estas mujeres antes creían que el dinero de sus cuentas de jubilación personales sería bastante, pero ahora ya no”, explica McGrath, haciendo alusión a algunos comentarios realizados por las entrevistadas. Aquellas mujeres pertenecientes a la generación del baby boom parecían ser reacias a retirarse entre los 50 y los 60, señalaba McGrath. “Es demasiado tiempo para jugar al golf”.

El estudio mostraba que las expectativas de estas mujeres que empezaban a buscar de nuevo trabajo eran bastante realistas. El 49% predecía que el proceso duraría al menos unos cuantos meses, y el 36% creía que tendría que aceptar un puesto de menor cualificación. Se observaba la aparición de cierta frustración cuando iban a entrevistas y tenían problemas incluso para superar las etapas iniciales del proceso de selección.

Mantener el ritmo de la competencia

Las entrevistadas comentaban que uno de los obstáculos para las mujeres que se reincorporaban al mercado de trabajo era que los responsables de la contratación sabían que estas experimentadas mujeres, que además contaban en su haber con un MBA, resultaban más caras que un recién graduado. “En realidad piensan Puedo contratar a una persona que acabe de terminar el MBA de Wharton que enseguida empezará a rodar. O puedo contratar a alguien que ha hecho un MBA hace varios años, pero me costará más tiempo y dinero ponerla a punto”, explica McGrath.

El mejor modo de combatir este problema es mantenerse al día -en lo que se refiere a habilidades- y en contacto con el mundo laboral mientras se permanece fuera del mercado de trabajo. Por ejemplo, es necesario que las mujeres realicen cursos de formación continua o mantengan su red informal de contactos empresariales con la esperanza de incrementar las probabilidades de “vuelta suave” al trabajo, sostenían las entrevistadas. Es más, las mujeres que tienen pensado volver a tiempo completo deberían participar en proyectos o realizar tareas de consultoría de corto plazo para seguir en contacto directo con el mundo empresarial. “Formar parte de un proyecto es un excelente modo de demostrar tu entereza”, sostiene McGrath. Una de las mujeres entrevistadas negoció un acuerdo con su jefe para poder trabajar en proyectos a pesar de que esa clase de acuerdos oficialmente no formaba parte de la política de la empresa. Así, durante nueve años participó en proyectos de corta duración de diferentes áreas de la organización. “Cuando se reincorporó a tiempo completo conocía la empresa y a todos sus empleados”.

Muchas de las mujeres ejecutivas a las que McGrath les da clase tienen un marido que ha decidido dejar su trabajo para dedicarse a las tareas propias del hogar. En prácticamente todos los casos, estos hombres siguen de alguna forma teniendo contacto con su vida laboral. “Cuando las mujeres hablan sobre el papel adoptado por sus maridos, todas ellas siempre mencionan las pequeñas tareas que siguen desempeñando en el seno de la empresa”, dice McGrath. “Da la impresión de que los hombres están más en contacto. No estoy seguro de que las mujeres hagan lo mismo cuando se quedan en casa”.

Mantenerse al día con el programa Excel es tan sólo un ejemplo de cómo las mujeres pueden suavizar su proceso de reinserción en el mercado de trabajo, sugiere McGrath. Gran parte de las mujeres que participaron en el estudio había trabajado en el sector financiero y aprendieron a hacer una hoja de cálculo cuando estaban en la universidad. “Pasan dos años y la tecnología cambia. Resulta totalmente inaceptable decir No se como hacer eso”. Otra de las frustraciones de las mujeres encuestadas era que les dijesen que estaban sobrecualificadas para realizar trabajos que, sin embargo, estaban dispuestas a aceptar simplemente por poder así reincorporarse al mercado laboral. Una mujer incluso afirmaba que estaba pensando en hacer desaparecer de su currículo el MBA que tenía en su haber.

McGrath recomienda a las mujeres ser sinceras, no arrepentirse del tiempo pasado fuera del mercado de trabajo, pero centrarse rápidamente en el presente. “Lo mejor es decir Creí que así podía ayudar más a mis padres, que estaban enfermos, y mientras tanto seguí estudiando esto o lo otro”. Las mujeres tienen que adoptar una postura proactiva, no deben disculparse por haberse tomado “tiempo libre” para cuidar a sus familias, sino describir su historia personal en términos económicos y adoptar una actitud que irradie fortaleza.

Cuatro hijos y trabajo en equipo

Por ejemplo, una de las mujeres dedicó los cuatro años en los que permaneció fuera del mercado de trabajo a criar a sus cuatro hijos. “Esta persona tenía mucha confianza en sí misma y exclamó Déjame decirte algo: gestionar una familia con cuatro hijos tiene muchas similitudes con la gestión de personal”, decía McGrath. “Y esta mujer fue capaz de enumerar una interminable lista empleando términos económicos”. McGrath ponía otro ejemplo. “No digas nunca Contribuí a conseguir 100.000 dólares para la escuela de mis hijos. Mejor di Formé parte de un equipo que puso en marcha un programa de captación de fondos. Existen diferentes modos de explicar las cosas”.

Los resultados del estudio indican que las mujeres que deciden volver a trabajar suelen tener confianza en sí mismas, pero en cuanto se encuentran con los diversos obstáculos empiezan a tener dudas, algo que únicamente consigue empeorar la situación, explica McGrath. “Cuando encuentran resistencias empiezan a retroceder. No están preparadas para enfrentarse a ellas y sufren pérdida de confianza. Es diferente acudir a una entrevista con confianza o ir a la entrevista convencida de que debes justificarte”.

Para muchas de las mujeres de este estudio, la mejor ruta para volver a estar en activo ha sido a través de las empresas de pequeño tamaño. De aquellas que empezaron a trabajar a tiempo completo, el 59% se incorporó a empresas de menor tamaño que las empresas para las que habían trabajado antes. Tan sólo el 20% se reincorporaba en empresas de mayor tamaño, y el 21% en empresas básicamente de tamaño similar. Esta tendencia se acentuaba entre las mujeres más jóvenes: el 63% de las mujeres menores de 45 años empezaba a trabajar en empresas más pequeñas, mientras que entre las mujeres mayores de 45 el porcentaje se situaba en el 50%.

Este sesgo hacia las empresas pequeñas también refleja que muchas de esas mujeres encuestadas habían decidido hacerse autónomas. De las mujeres que habían conseguido reincorporarse al mercado de trabajo el 45% eran autoempleadas. “Nuestra hipótesis es que trabajar en empresas de menor tamaño o crear un negocio propio es un modo de ejercer control sobre tus horas de trabajo y tal vez un modo de convencer a la gente de que eres capaz de hacer tu trabajo”, dice McGrath, añadiendo que muchas de las encuestadas empleaban su tiempo libre para mostrar la dirección hacia la que quieren encaminar sus carreras. De aquellas que habían vuelto a trabajar, el 61% había cambiado de sector y el 54% había cambiado la función que desempeñaban en sus puestos de trabajo.

Los empleadores que están interesados en estas mujeres que desean volver al mercado de trabajo deberían ofrecer programas más flexibles, dice McGrath. Las empresas también deberían formar a los responsables de la contratación para reconocer el valor que estas mujeres pueden aportar, y deberían desarrollar programas de tutorías para mujeres, con estructura similar a los programas de recolocación o de expatriados.

Por último, McGrath dice que le gustaría ver una lista anual de las “mejores empresas” para mujeres que desean volver a trabajar. Algunas de estas empresas, entre otras, son Deloitte & Touche, IBM, Rohm and Haas, y Goldman Sachs. “Creo que las empresas aún están intentando generar un buen ambiente de trabajo en general para las mujeres”, dice McGrath. “Tal vez nunca averigüemos los motivos reales por los que las mujeres encuentran barreras, pero soy optimista por naturaleza. Creo que simplemente todavía ningún ejecutivo senior ha decidido que su empresa sea conocida y famosa por encontrar a mujeres que quieran reincorporarse al mercado de trabajo y ayudarles a alcanzar el éxito”.

Las universidades también pueden contribuir a la vuelta al mundo laboral de mujeres profesionales con títulos MBA y superiores. Las facultades podrían ofrecer servicios de desarrollo de carreras profesionales, acceso a redes de alumnos y programas de formación de ejecutivos para actualizar las habilidades de las mujeres que intentan reiniciar sus carreras. También deberían pedir a sus estudiantes que dediquen cierto tiempo a pensar sobre las diferentes trayectorias que pueden tomar sus carreras tras llevar unos cuantos años en el mundo laboral. “Es necesario fomentar que las mujeres piensen en sus carreras a largo plazo”, dice McGrath. “Deben preguntarse ¿Cuál es mi plan? Las empresas son muy eficientes y estratégicas a la hora de planificar la trayectoria profesional de los empleados con talento. Las mujeres debemos hacerlo mucho mejor nosotras mismas”.


Publicado el: 21/09/2005




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