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Sin un medicamento revolucionario a la vista, Merck se enfrenta a un futuro incierto

Considerada hace tiempo la mayor empresa farmacéutica del mundo, Merck se ha de enfrentar ahora a una serie de problemas para los cuales no existe fácil remedio. En los próximos años, y debido a la desaparición de la protección proporcionada por las patentes, la empresa sufrirá la escasez de nuevos medicamentos para reemplazar a los previos top sellers; asimismo ha cancelado sus esfuerzos para el desarrollo de un esperado medicamento para la depresión tras el fracaso de algunas de las pruebas finales.

Las acciones de Merck cotizan a los más bajos niveles de los últimos seis años, y la empresa ha considerado el despido de 4.400 trabajadores -esto es, el 7% de sus empleados-, para ahorrar de 250 a 300 millones de dólares al año. Las recientes desgracias sufridas por Merck han provocado que se empezase a cuestionar su estrategia de independencia a toda costa cuando prácticamente todos y cada uno de los principales competidores han protagonizado una o más fusiones durante la pasada década.

“Merck está dejando de parecer la gran empresa farmacéutica para parecerse más a una empresa farmacéutica cualquiera”, explica el profesor de sistemas sanitarios de Wharton Mark Pauly, añadiendo que no obstante Merck y la totalidad del sector farmacéutico tienen todavía mucho camino por delante antes de entrar en una zona crítica. “Todavía hay muchas empresas farmacéuticas de gran tamaño en peor situación que Merck, y aún así siguen estando en buena forma”.

La industria farmacéutica, que en los últimos años ha disfrutado de tasas de crecimiento de hasta el 20%, estaba condenada a sufrir una depresión, señala Pauly. “Ha pasado de tener excelentes resultados a simplemente buenos resultados. Pero si ya tienes dificultades cuando la situación es excelente, si ésta pasa a ser simplemente buena, entonces empiezan los despidos”.

El próximo medicamento revolucionario

Confiar en los grandes medicamentos revolucionarios –medicamentos que logran 1.000 millones de dólares en ingresos-, es la razón de que la industria se haya convertido en un juego de fuertes apuestas, donde las fortunas de las empresas se disparan o caen en picado dependiendo del éxito de un único producto.

Merck se ha beneficiado de esta estrategia al ser la primera empresa en introducir en 1992 un medicamento, el Mevacor, en el revolucionario mercado del control del colesterol. Poco después introdujo otro en ese mismo mercado, el Zocor, que en estos momentos es su top seller, esto es, más de 5.000 millones de dólares en ventas, o lo que es lo mismo, el 25% de los ingresos de la empresa. Pero la patente que protege a Zocor expirará en 2006, fecha en la que se abrirá la veda a la competencia de los genéricos. Los genéricos normalmente provocan la bajada del precio de los medicamentos en al menos un 66%.

“Lograr nuevos medicamentos revolucionarios parece ser la fórmula mágica que distingue a las superfamosas empresas farmacéuticas de las simplemente farmacéuticas de éxito”, dice Pauly, señalando que hace varios años Eli Lilly tuvo que luchar contra el fin de la protección que le proporcionaban sus patentes, pero venció gracias a nuevos productos. “Las situaciones cambian y ahora Lilly tiene ventaja. Merck era la empresa número uno, y yo incluso me atrevería a decir que contribuye más que cualquier empresa farmacéutica media, pero lo que antes era blanco puede pasar a ser negro”.

El profesor de sistemas sanitarios de Wharton Sean Nicholson está de acuerdo. Merck experimentó un enorme éxito a finales de los 80 y principios de los 90 introduciendo nuevos productos, explica. “Ahora la empresa está experimentando el lado negativo del ciclo de vida del producto. Hasta que no lance un nuevo medicamento no será capaz de ver la luz”.

En opinión de Nicholson, a pesar de que los beneficios de Merck aumentan cada año un 6-8%, los inversores esperan tasas de crecimiento de dos cifras. El precio de las acciones cayó un 7% cuando Merck anunció que los beneficios operativos del tercer trimestre habían aumentado un 6% hasta alcanzar los 1.860 millones de dólares. Las ventas en dicho trimestre eran 5.800 millones de dólares, de nuevo un incremento del 6%. Los gastos administrativos y de marketing aumentaban un 4% en el trimestre y el gasto en investigación un 15%. Merck también advertía que no lograría cumplir las previsiones para el año, y afirmaba que los rendimientos netos caerían hasta los 2,90–2,95 dólares por acción, mientras el año anterior habían sido 3,14 dólares.

Parece dar la impresión de que Merck está empezando a “aclararse” sobre cuál será el crecimiento de sus beneficios futuros, sugiere Nicholson. “Un modo de cambiar dicha tendencia consistiría en recortar 250 dólares en costes al año. Se trata en última instancia de intentar comprar tiempo hasta que los de I+D consigan un nuevo medicamento revolucionario. Es lo que esperamos ver en una o dos de las grandes empresas farmacéuticas. Cada uno de nosotros debería empezar a confesarse, ya que las tasas de crecimiento de dos cifras no van a volver”.

Existen múltiples explicaciones para los recientes fracasos de los productores de medicamentos, dice Nicholson. Una de ellas es que todos los medicamentos sencillos ya han sido fabricados, y ahora los investigadores han de esforzarse más para encontrar moléculas más esquivas. Otra explicación podría ser que las inversiones del sector en nuevas tecnologías –incluyendo las investigaciones basadas en el genoma-, todavía no han logrado resultados, al menos por el momento.

“Pero muchas empresas punteras de todo el mundo parecen estar obteniendo beneficios crecientes y son capaces de producir nuevos medicamentos”, señala Nichols. ”Siempre va a haber ganadores y perdedores. En este caso han pasado varios años y Merck sigue sin tener nada sustancioso entre manos”.

Resistir a la necesidad de fusión

En una industria caracterizada en los últimos años por las megafusiones, Merck ha logrado permanecer a un lado y defender con uñas y dientes su independencia. Efectivamente uno de los objetivos que los accionistas quieren alcanzar a través de una fusión son los recortes en costes, dice Nicholson. “La mayoría de la gente está de acuerdo con que una fusión no va hacer que los científicos sean más productivos”, debido en parte a que las fusiones distraen a los trabajadores, que suelen prestar más atención a la reorganización interna que al desarrollo de productos. “Merck parece tener suficiente capacidad para recortar costes sin tener que fusionarse con nadie, lo cual a su vez reduce sus necesidades de fusión”, dice Nicholson.

No obstante, Shaojing Tong, analista de Mehta Partners –una empresa de investigación farmacéutica y gestora de fondos de riesgo-, sugiere que tal vez los actuales recortes no sean suficientes para aliviar la necesidad de fusión. “En estas circunstancias, creo que una fusión es algo que Merck debería estar considerando”.

La candidata ideal para una fusión sería Johnson & Johnson, empresa que al igual que Merck tiene su sede en Nueva Jersey, explica Tong, señalando que las fortalezas de Johnson & Johnson en diagnósticos y otros productos sanitarios apenas se solaparían con la cartera de productos de Merck. “Verdaderamente se crearía una enorme locomotora en la industria farmacéutica”.

A pesar de no haberse fusionado con ninguna otra empresa, al igual que otras farmacéuticas Merck ha incrementado sus colaboraciones con otras empresas. Este año ha firmado 34 acuerdos con socios investigadores, mientras que en 1999 tan sólo tenía 10 acuerdos. Merck también se ha asociado con Schering-Plough para desarrollar medicamentos para la respiración, y tiene planes para comercializar el próximo año un cocktail contra el colesterol combinando Zocor y el medicamento Zetia de Schering.

La periodista Heather Brilliant, que informa sobre Merck para el Morningstar, afirma que el mayor problema de la empresa es la falta de nuevos productos para reemplazar a Zocor cuando su patente expire. La patente del segundo producto de más éxito de la empresa -el Fosamax, contra la osteoporosis-, expirará en 2007. “Merck se enfrenta a un desalentados objetivo: compensar la pérdida de protección con nuevos productos. Y según parece, puede que no vaya a conseguirlo”.

Merck está determinada a especializarse en medicamentos revolucionarios en lugar de imitar a los competidores con terapias similares, lo cual podría ser la causa de la actual sequía de nuevos medicamentos, explica Tong. “La estrategia de la empresa ha sido bastante rígida. Su programa de I+D es mucho más arriesgado que otros”. Las últimas malas noticias para Merck –el fracaso de su antidepresivo conocido por el nombre de Arepitant-, fueron toda una sorpresa pocas semanas antes de la reunión anual de los analistas -añade Tong-, y este fracaso no sólo dañará las finanzas de la empresa sino también la credibilidad de sus directivos.

La analista Barbara Ryan de Deustche Bank ya ha solicitado la renuncia del consejero delegado de Merck Raymond Gilmartin. “La empresa necesita un plan que funcione y un nuevo consejero delegado”, escribía en un artículo tras el anuncio de los despidos. Tong cree que es poco probable que se exija la dimisión de Gilmartin. “No haría que la empresa cambiase de la noche a la mañana, y creo que la mayoría de los miembros del consejo de administración no son partidarios de forzar su dimisión, así que posiblemente pueda permanecer en su puesto otros tres años”.

Sin embargo, en el largo plazo Brilliant predice que la importancia que Merck ha concedido a la investigación de calidad logrará revitalizar la empresa. Peter Kim, que empezaba hace dos años a trabajar para Merck como director de investigaciones procedente del Massachussets Institute of Technology, es un científico muy respetado, añadía Brilliant. “A largo plazo Merck está en una buena posición porque tiene un equipo de I+D excelente”.

Fuera Medico

Este verano Merck respondía a los reproches de los analistas deshaciéndose de Medco Health Solutions, su subsidiaria del negocio de las farmacias. Nicholson afirmaba que los analistas estaban molestos con dicho negocio porque dificultada la evaluación de la totalidad de la empresa.

Mientras tanto, en agosto el fiscal del estado de Filadelfia acusaba a Medco de destruir las recetas electrónicas de sus pacientes y de asignarles medicamentos de Merck o de empresas que ofrecían descuentos. En opinión de Nicholson, no es probable que Merck se vea afectada por los cargos contra Medco ya que los inversores siempre consideraron a las dos empresas independientes. Medco ha negado los cargos.

Brilliant afirma que Medco, que tiene márgenes de beneficios del 3%, era una rastra para Merck, cuyo margen de beneficios es del 45%. Merck se introdujo en el negocio de los beneficios de las farmacias a modo de protesta contra el control de los costes de los medicamentos –sugiere Brilliant-, y Medco no fue “la solución más inteligente” que podían haber puesto en marcha los ejecutivos de Merck. “Lo hicieron así debido al entorno político. Pensaron que tener una empresa que gestionase los beneficios de las farmacias era lo correcto, mientras que al mismo tiempo estaban practicando despidos. Ahora están pagando las consecuencias. Pfizer tiene el doble de trabajadores empleados”.

Al anunciar los resultados del tercer cuatrimestre y también los despidos, Merck también declaraba que reduciría los límites de la cantidad de medicamentos que los distribuidores pueden adquirir cada mes. En consecuencia la empresa recibirá un duro golpe -valorado en 750 millones de dólares para el cuarto trimestre-, pero espera que esta nueva norma logre que los distribuidores dejen de acumular stock ante previsiones de incrementos en los precios.

En opinión de Brilliant, Merck era más susceptible que otras empresas a ese tipo de comportamiento, ya que normalmente aumenta los precios de un modo metódico y predecible.

La reforma del Medicare

En opinión de Pauly, los problemas de Merck se agravan con la llegada de nuevas voces que presionan a la totalidad de la industria farmacéutica, incluyendo una mayor conciencia sobre los costes por parte de los consumidores y las aseguradoras. “Lo que realmente se desconoce, y sería lo que me mantendría despierto si yo dirigiese una empresa farmacéutica, es qué es lo que hará el gobierno acerca de la cobertura de Medicare”.

Mientras tanto, un comité formado por miembros del Congreso y el Senado ha alcanzado un compromiso sobre los beneficios de Medicare para proporcionar cobertura a 40 millones de pacientes por primera vez desde que dicho sistema sanitario del estado fue creado hace 38 años. Se espera que la legislación entre en vigor en 2006 y se estima que sus costes rondarán los 400.000 millones de dólares a lo largo de 10 años.

La propuesta ha sido considerada como una victoria de los fabricantes de medicamentos al ampliarse así su mercado, aunque también supondrá la protección contra los controles gubernamentales de precios al fomentar la competencia entre las aseguradoras privadas. La industria ha logrado resistir al Medicare durante años, ya que se temía que el gobierno forzaría los precios a la baja al actuar como un único y poderoso cliente. Se espera que este plan de compromiso sea aprobado tanto en el Congreso como en el Senado en fechas próximas.

Hasta el momento no está muy claro como funcionará el nuevo programa y si las aseguradoras privadas querrán participar. “Estamos en un periodo de gran incertidumbre para la industria farmacéutica en general”, afirma Pauly.


Publicado el: 18/12/2003


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